Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Los alumnos del IES Mateo Hernández visitan la Biblioteca Municipal Torrente Ballester

Los alumnos del IES Mateo Hernández, algunos, usuarios de la biblioteca, descubren la naturaleza de la mano de las actividades de la Torrente Ballester

Los alumnos descubren la naturaleza de la mano de las actividades de la Torrente Ballester

Una biblioteca como un bosque donde intercambiar piedras, plumas, líquenes, frutos y hojas. Un taller de pociones. Una mesa llena de libros de naturaleza donde fotos y dibujos nos devuelven a la belleza de los cuadernos de campo y a la fotografía de animales. Dos bibliotecarias dispuestas a enseñarnos el camino sembrado de tejuelos y las guías con las que orientarse por el bosque animado de la biblioteca, Estrella y Maribel, quienes contagian a los alumnos su pasión por los libros y su entrega a hacer de la actividad, un descubrimiento portentoso.

La Biblioteca Municipal Torrente Ballester es la joya del barrio Garrido. Barrio populoso, barrio popular, barrio abierto al mundo tiene como activo fundamental esta excepcional biblioteca a la sombra de la estatua de Don Gonzalo. Hogar de quien viene a leer el periódico, a ver películas, a estudiar sus oposiciones, a buscar los libros con los que alimentar la novedad, a preparar trabajos, la biblioteca acoge a todos. Es la mejor de las democracias porque todo está al alcance de todos. Por eso Estrella y Maribel les enseñan a los alumnos que no tienen el carnet, a hacérselo, a sacar libros, películas, cómics, música… así como les cuentan de todas las actividades culturales que tienen en la biblioteca.

Porque nuestros alumnos del IES Mateo Hernández son del barrio. Muchos de ellos han crecido en la biblioteca, asistiendo a sus cuentacuentos, viniendo al teatro infantil, sacando libros con sus padres. Otros, quienes quizás no tiene en su casa los medios y la tranquilidad para estudiar, saben que aquí disponen de su espacio, de un ordenador, de un ambiente que invita al trabajo, a la lectura, al encuentro. Porque una biblioteca no es solo un depósito de libros que sacar, sino un espacio cultural donde todo tiene cabida: teatro, música, clubes de lectura, talleres, exposiciones…

Nunca agradeceremos lo suficiente al Ayuntamiento de Salamanca la entrega con la que entrega su trabajo el personal de esta biblioteca. Porque no solamente nos acogen, los muestran con paciencia el funcionamiento de la misma. Siempre dispuestos a ayudar y a transmitir su pasión por los libros y el conocimiento, los trabajadores de esta biblioteca modélica reciben las visitas de los colegios e institutos con toda la entrega. Y nuestros chicos, siempre dispuestos a todo, se dejan llevar, buscan entre los estantes, van y vienen hojeando libros, buscando a sus autores favoritos, preguntándose por qué hay una casita en un rincón de la biblioteca, remedo de la cabaña donde escribía Roald Dahl, el autor que tan bien conocen gracias a Charlie y la fábrica de chocolate. Vuelven al instituto con un punto de lectura en la mano, páginas en la cabeza, ideas, dibujos… y sobre todo, gana de hacerse el carnet y regresar a un espacio abierto a todos que, alguno, no creía tan cercano, tan abierto, tan suyo. Mañana de biblioteca.

Charo Alonso