Martes, 12 de noviembre de 2019

La voz musical, imprescindible para crecer.

La ciencia ya ha descubierto que la  música es uno de los más potentes estímulos para el desarrollo de niños y jóvenes pero antes, mucho antes de que los argumentos científicos nos lo confirmaran ya la cultura popular y el folclore tradicional nos lo habían dicho: las canciones infantiles, rondas, nanas, juegos de dedos , entre otras, son un vínculo imprescindible entre los más pequeños y su entorno; una forma de darles a conocer el mundo mientras juegan, cantan, comparten, descubren y disfrutan.

La riqueza del folclore tradicional popular va cayendo en el olvido y no nos damos cuenta de la importancia vital que supone para las nuevas generaciones. Sin ellas les quitamos el vínculo con sus raíces y les privamos de grandísimos y sutiles aprendizajes: cantamos para celebrar la lluvia o para invocar al sol, compartimos juegos de rifa sin sentido pero con ritmo, descubrimos los movimientos de nuestras manos y las historias que esconden en incluso hay algunos versos que tienen poderes mágicos, como cuando después de una mala caída alguien querido se acerca y nos dice con dulzura “sana, sana, cuito de rana, si no sanas hoy sanarás mañana”.  

A todo el valor del folclore le tenemos que añadir un elemento imprescindible: la emoción, porque las nanas son momentos mágicos compartidos entre padres o abuelos e hijos, las retahílas tienen más años de Historia de los que nadie pueda recordar y son transmitidas de generación en generación como un auténtico tesoro que no podemos perder. Así que pensadlo con todo lo que este pensamiento supone: vuestra voz es y será el primer instrumento del niño siempre. Podéis seguir profundizando en el tema a partir de este artículo publicado en Terra Mater y también con la lectura de “Érase una voz”, un monográfico imprescindible de Beatriz Sanjuan.

Buscad tiempos para cantar, contar y compartir con ellos. Hacedles entender que vuestra voz es su vínculo con el mundo que le rodea, un mundo mágico lleno de historias, curiosidades, palabras, emociones… Y luego, cuando crezcan, seguro que entienden la  importancia de su tarea, que no es otra que seguir siendo voz para los que vengan.

Feliz domingo, curiosos.

Rebeca Martín