Jueves, 21 de noviembre de 2019

El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) registra tres nuevas variedades de garbanzo

Pirón, Tauritón y Úrbel, son las tres nuevas variedades de garbanzo con sello castellano y leonés que han sido incluidas en el Registro de Variedades Comerciales tras casi veinte años de investigación

El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) acaba de registrar tres nuevas variedades de garbanzo, lo que constituye una prueba más de la apuesta de la Junta de Castilla y León por el sector agrario y más concretamente por las leguminosas grano.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado recientemente la inclusión de estas nuevas variedades, denominadas Pirón, Tauritón y Úrbel; en el Registro de Variedades Comerciales. Esta inclusión en el Registro es el fruto de casi veinte años de arduos trabajos por parte de numerosos investigadores y técnicos y del apoyo de varios proyectos de investigación.

Con las tres nuevas variedades reconocidas, el Itacyl se convierte en el mayor generador de variedades de garbanzo a nivel nacional y uno de los mayores a nivel europeo.

Garbanzos adaptados

Pirón, Tauritón y Úrbel son garbanzos ‘diseñados’ como una estrategia de adaptación al cambio climático, que tiende a la escasez de agua y al aumento de las temperaturas. Por ello, la selección se ha orientado hacia fechas de siembra temprana con el fin de aprovechar de forma más eficiente las precipitaciones del invierno en comparación con las tradicionales siembras primaverales que no aprovechan dichas precipitaciones.

Estas nuevas variedades son el resultado de cruzamientos de material exótico procedente del Icarda (International Center for Agricultural Research in Dry Areas) y se han sometido a evaluación y selección año tras año de las líneas que han mostrado los mejores y más robustos rendimientos en los ensayos llevados a cabo bajo las condiciones de secano de la meseta de Castilla y León.

Altos rendimientos y calidad organoléptica

Las tres nuevas variedades de garbanzo presentan altos rendimientos y adaptación a las condiciones de siembra otoño-invernales, mostrando buen comportamiento ante los rigores del invierno, principalmente bajas temperaturas y enfermedades, y buen comportamiento en la fase final de su ciclo productivo donde predominan las altas temperaturas y la sequía. Desde el punto de vista organoléptico presentan una alta calidad.

Pirón, Tauritón y Úrbel son garbanzos de ciclo largo, orientados a siembras otoño-invernales (mediados de noviembre), de planta alta, erecta, de flor blanca y floración tardía, que suele presentar una semilla por vaina. En el caso de Pirón, el peso de la semilla es bajo (256 gramos el peso de mil semillas) y tiene una forma desde redondeada a angular. Procede de un cruzamiento catalogado como resistente al Fusarium.

Tauritón, por su parte, tiene un peso de semilla medio (298 gramos el peso de mil semillas) y, también con forma desde redondeada a angular, procede de un cruzamiento catalogado como resistente a la rabia del garbanzo. Finalmente, Úrbel presenta un peso de la semilla medio-bajo (286 gramos el peso de mil semillas) y es de forma angular. Procede de un cruzamiento catalogado como tolerante al frío.

Nuevas variedades para dinamizar el sector agrario

La obtención de variedades adaptadas y competitivas es de vital importancia para renovar y dinamizar el sector y su cultivo, pues aportan ventajas medioambientales y económicas muy interesantes, ya que fijan nitrógeno atmosférico, lo cual supone un ahorro en fertilizantes nitrogenados y una disminución de sus importaciones.

Además, ayudan a humificar restos de cultivos como los de los cereales, que se traduce en un secuestro del CO2 atmosférico y un aumento de la materia orgánica de los suelos cultivados, y aumentan la biodiversidad en las rotaciones de cultivos, con lo cual todo ello está en consonancia con la economía baja en carbono y sostenibilidad de los agroecosistemas.

Una parte básica de la obtención de variedades es la realización de ensayos de campo multiambiente, que permiten obtener nuevos materiales adaptados a zonas específicas,  permiten conocer el comportamiento del cultivo en función de los distintos ambientes edafoclimáticos y permiten que el agricultor conozca de primera mano las futuras nuevas variedades, al poder visitar los ensayos, poniendo de relieve la trasferencia de resultados en forma de variedades innovadoras, fruto de años de investigación. Esta investigación es posible gracias a proyectos como el Promoleg (Promoción de las leguminosas en Castilla y León. Nuevas estrategias de diversificación) de financiación Feader.

Los interesados en comercializar estas nuevas variedades, deben figurar como seleccionador multiplicador de semillas de plantas hortícolas en el Registro de Productores de Semillas y de Plantas de Vivero, y por otro lado, se debe establecer un convenio de explotación de dichas variedades con el Itacyl (contacto: investigacion@itacyl.es).