Viernes, 22 de noviembre de 2019

Pórtico para la portuguesa Maria João Pessoa, Premio Internacional de Poesía António Salvado - Ciudad de Castelo Branco

 

El pasado 26 de enero de 2019 se concedió el I Premio el I Premio Internacional de Poesía António-Salvado Ciudad de Castelo Branco, a la portuguesa Maria João Pessoa, por su libro ‘Emoções Fora da Lei’ (Premio en lengua portuguesa), y al mexicano Gerardo Rodríguez, por su libro ‘Poemas de almanaque para entretener marionetas’ (Premio en lengua española). Este inusual premio, único en el mundo iberoamericano que concede un primer premio para poetas de ambos idiomas, está convocado y patrocinado por la Cámara Municipal de Castelo Franco y por la Junta de Freguesia de Castelo Branco.

 

A orillas del Tormes, en mi pisito de Tejares, traduje el mes de julio el libro de esta abogada portuguesa. Hace una semana se presentó en Castelo Branco la edición bilingüe, hermosamente publicada por Editora Labirinto, dirigida desde Fafe por João Artur Pinto. Bello acto celebrado dentro del ROIZ, Encuentro Luso-Hispano-Americano de Música y Poesía.

 

Aquí el breve pórtico que escribí para Emociones fuera de la ley, a petición de las instituciones convocantes y en mi calidad de Presidente del jurado de dicho premio:

Maria João Pessoa

 

Maria João Pessoa y su poética legislación

 

Todo sucede entre los dedos saltando de estrella a estrella: sucede entre la emoción, la memoria y el pensamiento que desafía el alud del burdo raciocinio en el que a diario nos encorsetan: lo escrito por esta poeta portuguesa se atavía con el magma encantado del surrealismo, pero también con los sueños que se sueñan cuando caminamos despiertos y sentimos o anhelamos otra realidad que ilumine nuestra confianza y nos otorgue una válida esperanza, un espacio donde se enardezcan los siglos o se desdoblen los afectos, los brazos y los abrazos.

 

Maria João Pessoa escribe como contrapunto de la ley, y no sólo de las normas jurídicas que ella bien conoce y debe acatar, sino de la propia sintaxis de un idioma poético por excelencia. Así es como legisla la órbita radiante de los versos a los que se consagra en un vértigo que la resarce y la aleja de la máscara primera que nos impone la vida en sociedad.

 

En este libro todo tiene sentido, desde el padre o el rostro del poeta muerto, hasta el lirio que se pone en la balanza, la música y el arcángel, los átomos o Platón, el Amor y la muerte, lo no visible y el poema como un organismo que requiere de nutrientes: también una dicción otra, como siguiendo a su admirado Leonardo. Pasen a leer despacio este tejido interior de unos textos con vivencia inefable en la dislocación de las leyes del acervo poético tradicional.

 

Y como cualquier intento de explicar queda corto, lo deleitoso será que silabeen los versos y aprecien las imágenes, los símbolos y las alegorías de estas magníficas composiciones líricas.

 

En Tejares (Salamanca) a 22 de julio de 2019

 

Poetas entrando al Jardín del Palacio, en Castelo Branco (foto de Jacqueline Alencar)

 

Y aquí dos poemas del mencionado libro, por mí traducidos:

 

EL POEMA ES COMO UNA UNIDAD HAMBRIENTA

 

No sé cómo decir

boca

cuando se murmura un nombre como fuego

que proviene de la sangre.

El incendio llena un cántaro

de pensamiento, esto es,

el corazón se levanta

vio

len

ta

men

te.

 

Es el hambre que lleva a los animales

a los lugares más elevados. La boca recogiendo

los objetos en posición de ofrecimiento –

la tarea de verter las vísceras para la poesía.

 

No sé cómo decir

que el cuerpo trae la gran pasión

que levita sobre la respiración

de los poemas

de donde coge todo lo que le interesa.

 

El poema

como una unidad hambrienta

en estado de amor.

 

El editor João Artur Pinto, de Labirinto. Foto de Aleixandre Pinto Lobo (Baira Baixa TV)

 

ALIENTO

 

Igual que este largo aliento

de la carne

El olor de las ramas bajas

respirando/ como un cardumen transparente

que quema los cabellos.

Las casas sonoras cantan por las salas

amarrando a mi boca

con sal.

No dejan descansar,

ellas sonríen por el silencio

alrededor.

Los pies llenando el espacio, un equilibrio súbito

de las tablas

abriendo todo el espacio, el pensamiento terrible de la luna

recostada

en la ventana, igual que un paisaje,/

el animal construyendo un talento de imágenes dolorosas

que hieren los ojos

como el peso de la estupefacción enterrándose en la madera.

Los dientes, la lengua dulce de la pasión.

 

José Alfredo Pérez Alencar, Jacqueline Alencar y Alfredo Pérez Alencart, en el Jardín del Palacio

Foto de Aleixandre Pinto Lobo (Baira Baixa TV)