Miércoles, 13 de noviembre de 2019

Hijos mayores

La experiencia nos dice que cuanto más tiempo se les ampare por el miedo a sus reacciones las salidas a la situación también se complica

Qué difícil para algunos padres. No creo que nadie tenga derecho a juzgarlos. Algunos tenemos ya hijas mayores de edad y la experiencia está siendo buena, básicamente porque a ellas se las ve bien en su universidad, con su deporte, con sus relaciones, etc.

Evidentemente todo no nos gusta como padres respecto a influencia y dedicación a las redes o tiempo dedicado a salir de fiesta y riesgos asumidos.

Ya hace mucho tiempo que llevamos interviniendo con familias que tienen una hija o hijo en esta situación y otra u otro con adicción a alguna droga o sin hacer nada en casa enganchado a los vídeo juegos y tratándolos mal.

El cómo se ha llegado ahí tiene diferentes casuísticas. Pero la cuestión es que una vez llegados a ese punto qué hacer.

Algunos son adoptados con trastorno del apego y adversidad temprana, otros con trastorno por estrés postraumático y otros que incluso los psiquiatras se limitan a decir que es que no hacen nada porque no quieren. No creo que sea algo tan simple. Hay muchas causas en el tipo de escuela que no atiende a la diversidad, también tenemos expectativas de los padres fuera de la realidad de sus hijos que quieren o queremos un determinado estereotipo. Normalmente son a la vez víctimas y verdugos de sus propios padres.

Un argumento para no frivolizar sobre el tema de los “Ninis” es el número de suicidios que se están dando.

Evidentemente la coyuntura social de falta de empleo para los jóvenes no ayuda especialmente.

También algunas ideologías extremas tanto de derechas, como de izquierdas les confunden todavía más, dándoles excusas o fanatizándolos con luchas que trascienden a su entendimiento y les pueden generar rencores que les vuelven más agresivos. Se está viendo estos días en Cataluña con los violentos independentistas o de extremas derecha, o feministas a ultranza que pegan a sus madres, y a otras compañeras.

Nosotros en casos extremos estamos consiguiendo el cambio desde la formación profesional básica hasta la superior adaptada, con pisos tutelado de distintas modalidades e incluso con empresas tuteladas y financiadas en parte por las propias familias.

Muchas veces para llegar a esta recuperación sus padres han tenido que denunciarlos y dejarlos en la calle para no ser cómplices de su ruina de vida. Nada es blanco y negro y menos con un hijo, pero la mayoría de las veces han tenido que tocar fondo y perder el bienestar para reaccionar.

La experiencia nos dice que cuanto más tiempo se les ampare por el miedo a sus reacciones las salidas a la situación también se complica. Es cuestión de creer en ellos y saber que en el interior siempre hay mucho bueno.