Jueves, 14 de noviembre de 2019

“Echaba de menos ver a gente joven pasárselo bien con la música clásica, una música maravillosa” 

“Con el violín yo muestro lo que siento, si yo estoy llorando, el violín suena a llanto; si estoy tirado por el suelo, suena a alegría”, asegura en esta entrevista con motivo del show que presentarán por primera vez este domingo en Salamanca 

STRAD, el violinista rebelde, en concierto

Clásico, rock, rap, pop o música electrónica, y todo ello con una asombrosa puesta en escena. Así es el nuevo show familiar para pequeños y mayores de STRAD, la banda formada por cinco músicos, un alocado pintor y capitaneada por Jorge Guillén, el violinista rebelde que ha compartido escenario con Ara Malikian, Extremoduro, Sting, Maná, Manuel Carrasco, Chambao... Con sus espectáculos han conseguido dar la vuelta a los instrumentos clásicos para acercarlos al público. Un año de gira, cerca de cien conciertos, y preparando el lanzamiento del que será su primer disco, el próximo mes de abril. Nadie del público, sin importar su edad, logrará permanecer sentado en su butaca. Este domingo, a las 12.30 horas, en el Auditorio Calatrava de Salamanca, con las entradas a 12 y 14 euros.

Llegan a Salamanca este domingo con un espectáculo que muestra lo mejor de sus shows, ‘El violinista rebelde’ y ‘El Pequeño Violinista’, ¿qué se encontrará el público?

El concierto que hacemos en Salamanca es muy especial, porque lo hacemos por primera vez. Cuando nos propusieron ir allí teníamos un dilema enorme de con cuál ir, tenemos un show con un montaje grande, y luego un show familiar adaptado a los niños Decidimos hacer un mix, un show para todos los públicos, ese montaje grande pero adaptado para todas las edades y un repertorio super enérgico y variado, para que desde los más pequeños a los más mayores se lo pasaran bien. 

Tan enérgico que casi debería estar prohibido quedarse sentado en la butaca. 

Me encanta la gente, se van mirando unos a otros a ver quién es el primero que se levanta, y cuando uno lo hace ya se queda todo el mundo de pie. 

Se sube al escenario muy bien acompañado.

Tengo mucha suerte. Me acompaña fuera del escenario todo el equipo técnico y el staff, y en el escenario somos 5 músicos (batería, teclado, contrabajo, bajo, guitarra) y la verdad es que son unos musicazos tremendos. Cada uno viene de un estilo muy diferente, la bajista que viene de Ara Malikian o Chambao, el teclista de Marta Sánchez o Taburete..., y eso hace que sea un show muy especial y que la banda pase por diferentes estilos a lo largo de todo el show. 

¿Fusión podría ser la mejor palabra para definir a STRAD?

Realmente es una fusión, de repente estamos tocando ACDC y la siguiente canción es de Serrat, y uno piensa, pero ¿qué pega Serrat después de ACDC? En nuestro show sí. Esa es la idea, que se fusionen muchos estilos a través del violín. 

Han logrado dar la vuelta a los instrumentos clásicos que, en cierta manera, podían generar cierto rechazo a la hora de captar el interés del público más joven. 

Sí, es así. He trabajado en la Ópera del Teatro Real de Madrid, y el público es mayor, cuesta mucho ver gente joven, y yo echaba de menos ver a gente joven pasárselo bien con la música clásica, que es una música maravillosa. Que haya joven que quiera repetir, y que digan quiero ir a ver un concierto. Este show era la idea, que niños y mayores salgan queriendo ver música, que los mayores traigan a los niños, y estos digan, quiero ir a un concierto. 

¿Qué hace tan especial al violín?

Es un instrumento que se asemeja mucho a la voz, todo lo que haga la voz puede hacerlo el violín, puede demostrar emociones (rabia, alegría, enfado..) y eso hace que pueda pasar por tanta estilos y tanta variedad. Con el violín yo muestro lo que siento, si yo estoy llorando, el violín suena a llanto; si estoy tirado por el suelo, suena a alegría. 

¿Casi es una prolongación de Jorge Guillén?

Siempre digo que es mi amante perfecto, me acompaña a todos los lados, siente lo mismo que yo siento todos los días. Hay días que el violín, por la humedad o por lo que sea, no es su día; es parte de mí, y parte nuestra. 

De Ara Malakian a Extremoduro, dos estilos radicalmente diferentes, dos nombres propios con los que ha compartido escenario. 

Estaba en la Opera y me llamaron para hacer una gira, y dije que sí, sin preguntar. Me fui al local de ensayos y me encontré unos tipos que al verlos pensé, como entre ahí me roban seguro. Resultó ser Extremoduro. Al final, super fan suyo y un placer estar con ellos. He coincidido con gente muy diferente, Falete, Maná, Chambao, Los Secretos, Manuel Carrasco..., gente muy diferente y todo el mundo me ha encantado. El mundo del conservatorio y la música clásica es un poco sectario, porque parece que solo existe Bach y Beethoven, por eso hacemos este show tan diferente. 

¿Le damos suficiente importancia a la música como herramienta pedagógica?

Para mí la música debería ser más importante que cualquier asignatura, es un lenguaje universal, da igual el país o el idioma. Ayuda a los niños a concentrarse, a relacionarse, a afrontrar problemas, a subirse a un escenario desde que somos pequeños, tocar solos, en grupo, a escucharte... es una parte de la educación que no se está haciendo bien. La música debería consistir en experimentar, conocer estilos, y luego que cada niño valorara qué música escuchar, practicar o si le gusta o no la música. ¿Por qué no enseñar a los niños a producir su canción y a poder valorar si una canción que escuchan en la radio es buena o no? Es una labor que tenemos que cambiar.

La gira de STRAD está siendo un auténtico exitazo, con lleno completo en los conciertos. 

Llevamos un año desde que empezamos esta gira y llevamos cerca de cien conciertos, ni en nuestros mejores sueños nos imaginamos esto que estamos cumpliendo, así que muy felices. Vamos a estar girando con El violinista rebelde hasta el mes de marzo, y luego en abril estrenamos nuestro primer disco, y ahí giraremos con el disco.