Miércoles, 16 de octubre de 2019

Y dale con "la dispersión de la izquierda"

Otra vez el tema es la dispersión de la izquierda. Y yo sigo sin entenderlo.

Si la izquierda se caracteriza precisamente por eso, por ser diversa y por aceptar todas y cada una de las diversidades de las personas ¿por qué nos da tanto miedo reconocerlo y trabajar juntos desde esa diversidad? ¿Por qué a la hora de ponernos a hacer algo prima “mi propia diversidad, que es la buena”, por encima de cualquier otra?

Pero sobre todo, ¿por qué priman los intereses de “mi” partido sobre los intereses de la gente, que se supone que es lo único que le importa a la izquierda?

Siempre he oído que “el partido es solo un instrumento para conseguir que cambien las cosas a favor de la ciudadanía”, pero a la hora de la verdad, los intereses electoralistas del partido en cuestión es lo único que importa, esté en el lado que esté ese partido.

Y todo ello, a través de los ojos del amado líder, incluso si es un nueviejo líder, “totalmente diferente” del resto de líderes, tanto de la vieja política como de la “nueva”. Y todo ello también, al estilo de los partidos tanto tradicionales como tradicionalistas nueviejos: “cambiar para que nada cambie”.

Y nada cambiará tras el 10N, a menos que el resto de la población hagamos algo para que cambie. Ni siquiera con la aparición del nueviejo líder, que no me cae mal, conste, pero que no deja de ser más de lo mismo. Y lo mismo, significa que volveremos a las urnas en mayo de 2020, salvo que las cosas “vayan bien” y haya algún “acuerdo”, en cuyo caso, volveremos a las urnas en junio de 2021. Y vuelta a empezar.

Hay que cambiar el sistema, y para empezar a hacerlo, este momento es tan bueno como otro cualquiera. Y además tenemos que aprovechar el buen trabajo hecho en los últimos cinco años: en todas las provincias de España, hay varios Ganemos, Mareas, Ahora, En Común…, si cada provincia presentara una lista, se podrían sacar del orden de 50 diputados y diputadas independientes entre sí, pero con una misma forma de hacer las cosas y con programas muy similares. 

Y si no se saca nada el 10N, al menos sería el germen de algo nuevo, de cara a las próximas elecciones, que, en vista del panorama, serán o pronto o muy pronto.

 

¡Vamos! Con 4 ó 5 personas por provincia bastaría, pero si volviéramos a ser una marea, como en 2015, 

 

         ¡¡¡¡arrasaríamos!!!!!