Jueves, 29 de octubre de 2020

Su canto es azul

Cuánta luz en tu cara,

cuánto misterio guardas,

Cuánto silencio en lo hondo de tu alma

 

Diego Sabiote

En nuestro mundo cónico o líquido, estamos asistiendo a la fragmentación del discurso, la poesía se ha convertido en la palabra esencial, en la voz liberadora y orientadora, desvelando la verdad y el sentido. La poesía quiere enseñar a interpretar el mundo de una manera distinta, en este sentido se emparenta con la filosofía, ambas salen a buscar la verdad entre la niebla. La filosofía crea poesía, pero también la poesía ahonda en el sentido, el sentimiento y el misterio, creando dos mundos interrelacionados pero que se complementan. Como nos recordaba nuestra querida María Zambrano, el poeta siente la filosofía como última perspectiva de su poesía; y el filósofo no se conforma solo con usar de la razón y no se resigna a renunciar a la belleza.

Esa doble realidad se manifiesta en uno de los últimos libros del poeta y filósofo, Diego Sabiote Navarro, titulado “Su canto es azul”, premio de poesía Conde de Hubrite. El propio poeta sabe que la poesía es siempre más, es esa búsqueda de la verdad que se torna trascendente y que apunta hacia el misterio. El poeta dibuja una poesía con ansias de Dios, que quiere iluminar desde el otro y el Otro; desde el prójimo desvalido y sufriente y, desde el Misterio del amor, que lleva a la gratuidad y la esperanza.

Diego Sabiote comienza a forjar su poesía y su mirada clara en las canteras de mármol de Macael, donde comienza a trabajar con diez años. Una labor durísima que nunca deshumanizó a Diego, todo lo contrario, avivó su búsqueda más allá de la piedra, elevando su mirada al horizonte azul y encontrándose con Jesús de Nazaret. Venid y lo veréis. Esa realidad de la fe, creará a un hombre nuevo, con fuerzas renovadas para soñar otros caminos más allá del trabajo manual. En el año 1963, con 19 años cumplidos, abandonó la cantera y se marcha a Salamanca, donde estudia Bachillerato, Filosofía y Teología.

Al terminar sus estudios, comienza su carrera de profesor de filosofía en la Universidad de las Islas Baleares y desde la búsqueda del conocimiento y la transcendencia, se encuentra con el océano insondable de la poesía, convirtiéndose en la brújula definitiva de su destino. En ella ha encarnado el corazón del pensamiento y del misterio, puliendo en la montaña del silencio palabras hondas que irradian una nueva luz blanca y azulada. Hoy poeta consagrado, con numerosos libros y premios, su verso rezuma una humanidad que nos liberan a los lectores no de las cadenas del mármol, sino de la palabra vacía, clavándose más allá de la espesura del corazón humano y abriéndonos a las profundidades del sentido.

En la poesía de Diego Sabiote, silencio y misterio se toman de la mano como un estado de plenitud, poeta y pensador dialogan sin rechazar ningún planteamiento, llegando hasta lo más transcendente de ser como algo consustancial de la vida. La verdad del silencio comienza por los caminos del asombro, dejándose sorprender por la existencia. Ese asombro se despierta desde la razón poética, que tiene una mirada honda y que es la raíz de lo auténtico, cuna del arte, de la ciencia, de la religión.

Su poesía es el manantial que nos alimenta y sus palabras ungüento curativo para otear en las profundidades. Es en lo más hondo y transparente del misterio humano, donde la palabra se torna luz, como si una voz agitara en el interior del poeta para transustanciarse en una profunda oración.

Se convierten en un ungüento curativo,

Pan consagrado, cántico y oración.

En este poemario encontraremos iluminaciones repentinas que afloran detrás de cada verso, palabras auténticas que habitan en los aljibes del corazón como fuentes de agua viva para llevarnos a lo más transcendente, en un doble trabajo de vaciamiento y purificación. Más allá de su yo, y en un profundo diálogo con el “otro” y el “Otro”, el poeta atisba ese gran Silencio, sintiendo que siempre estuvo ahí. Entre el cielo y el mar, lo divino y lo humano, el poeta navega entre Atenas y Jerusalén, apelando a una racionalidad simbólica e incluso utópica, comunicativa, narrativa, entre la razón y el corazón. Son las dos grandes posibilidades del existenciario humano, las dos ciudadanías de nuestro ser. Ambas en tensión y en diálogo, que en la hondura poética de Diego Sabiote, se vuelven hacia el hondón del alma y purificándola de todo saber, alcanzando las cimas del cielo transcienden en mística:

Nada turbe tu mente

ni tu corazón.

En lo más hondo de la noche oscura del alma,

Se esconde una estrella.

El Dios de la poesía de Sabiote no es ese Dios ontoteológico, una mera proyección de nuestros pensamientos, sino ese Dios preñado de amor que transforma al hombre. Es el Dios vivo revelado en Jesús, Dios en nosotros y con nosotros. Un Dios que se une a nuestra humanidad y a nuestra historia, que se manifiesta no por la vía del poder, sino por la debilidad y por la vida.

Ni infierno ni paraíso.

Jesús, Dios en nosotros

y con nosotros, recordándonos

la imagen perdida

de la primavera mañana del mundo…