Viernes, 22 de noviembre de 2019

La vida siguió y hoy vuelve a ser 19 de septiembre

Así, 19 de septiembre, con todas las letras, que aquí no gusta esa manía de allá, y gringa, del número y la letra del mes.

Como recuerdo, como homenaje y porque sí, retomo lo que escribí hace dos años… Reescribo lo que la vida y la conciencia quieren.

Lo que escribí después de una semana, entonces, más que nunca, charro de dos orillas, porque en esta orilla vivo, siento, soy. Y recuerdo aquella, por supuesto.

No te puedes mover, porque se mueve todo.

Ya que pasó, ayudas en lo que puedes; haces, aunque sientes que no haces nada.

Pasa el tiempo, cuesta comunicarse con quien quieres; a la vez, te sientes mal cuando empiezas a ver tragedia alrededor y sabes que estás bien, que están bien.

Te enoja ver a los de la foto inútil, aunque no sea selfie, y, a la vez, ves que Facebook y Twitter sirven, para comunicar, para calmar a los que están lejos y quieren saber de ti… Para empezar a organizar la ayuda.

En las benditas/malditas redes pude poner, un minuto después, “estoy bien”; imagino que calmó a más de uno y, además, no usé el teléfono, que no sé si funcionaba pero que, si lo hace, tiene que estar para otras cosas.

Después, las mismas redes sirvieron para animar y para enojar, para difundir mentiras o exabruptos inútiles junto a poesía engarzada en una foto, un comentario, un mensaje.

Me encontré con reflexiones de otros mexicanos por decisión propia que animaban, empujaban, confortaban; encontré también miedo; no soy nadie para juzgar ninguna de esas expresiones.

También, desde luego, hubo gente que aprovechó para mentar la madre a “los políticos”, a la iglesia, a todo lo que suene a institución, a gobierno; imagino que quienes lo hacen serán seres inmaculados que jamás han dado una mordida para acelerar algo o nunca se han cuestionado si hay justicia en su entorno porque la generan a diario y no se aprovechan de ningún beneficio que pueda ser considerado ya no injusto pero sí cuestionable.

En general, enoja el show de la tele, a la vez que tengo la certeza de que estar trasmitiendo y difundiendo es necesario; ayuda y sirve; que cada quien examine sus actos en conciencia. Tampoco soy nadie para hacerlo.

Quienes tienen un contacto más directo conmigo pueden haberse dado cuenta de que en las redes intenté ayudar no estorbando. He vivido momentos que se quedan grabados en el alma. Conté alguno, como el siguiente:

Acabo de vivir una experiencia impresionante; Contramar, restaurante "exclusivo" lleva dando ejemplo de lo que es México; a minutos del temblor, su gente ya estaba repartiendo agua; 3 días después es un comedor comunitario, donde nos aceptaron hasta a oficinistas de traje; vimos que es para quienes están ayudando, pero todo el mundo, meseros y comensales, nos dijeron: "pasen", sin más.

Esto es ayudar, esto es México; esto soy yo comiendo los más ricos tacos y aguantando el nudo en la garganta.

Después de eso, vi muy ajenas, muy absurdas, algunas banderas, algunos pleitos.

Cuando sabíamos que a unos pasos había gente bajo los escombros, creo que algunos exabruptos deberían haberse quedado en las gargantas que los dijeron o en las plumas que los escribieron. La cabeza fría es muy necesaria en tiempos de crisis.

Clavado llevo ese verso de Vallejo: “Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé”.  

Siempre Vallejo porque, como escribió Gonzalo Rojas: “Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: todavía”.

@ignacio_martins

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor

www.ignaciomartin.com

nachomartins (Instagram)