Sábado, 21 de septiembre de 2019

Lampedusa y el mar

Las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata, se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición, con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales.

Francisco

“no se trata sólo de migrantes” significa que al mostrar interés por ellos, nos interesamos también por nosotros, por todos; que cuidando de ellos, todos crecemos; que escuchándolos, también damos voz a esa parte de nosotros que quizás mantenemos escondida porque hoy no está bien vista.

Francisco

Esta pequeña isla de apenas 20 km2, a 205 km de Sicilia y a 113 km de Túnez, se ha convertido en la ruta de migración más peligrosa del mundo. En esta “isla de las lágrimas”, cientos de migrantes mueren al intentar cruzar esta franja del Mediterráneo, huyendo de la guerra, la miseria y el hambre. En pocos años se ha convertido en el mayor cementerio del mundo, una inmensa fosa de tumbas sin nombre. La falta de canales migratorios y de gestión de flujos por las autoridades europeas, el cierre de fronteras, la presencia de traficantes y contrabandistas, ha provocado no solo en aumento de los muertos en el mar; también de los prejuicios ante estas personas pobres, en un ejercicio de cinismo y de falta de responsabilidad de nuestras autoridades.

Lampedusa fue la primera salida de Francisco de Roma en su pontificado (8 de julio de 2013), una peregrinación por el mar, para ver con sus propios ojos el llanto de los olvidados, y recordar que son muchos los que desde África a Lampedusa pierden la vida. Quiso sacudir las conciencias, animar a la solidaridad y hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos. Fue una visita sobria. Los pescadores acompañaron a Francisco con sus barcas hasta alta mar, donde fue lanzada una corona de flores en recuerdo de tantas muertes. Un encuentro con inmigrantes africanos. Un báculo de madera de cayuco, un altar para la misa sobre una patera y una pregunta: ¿Dónde está tu hermano?

Francisco en Lampedusa, denunció la indiferencia ante los inmigrantes que mueren en el mar. Sus viajes de esperanza para encontrar una vida mejor, devienen en travesías de la muerte, ante la indiferencia de todos. Quiere una Iglesia en salida hacia las periferias, cercana a los pobres y que pueda llegar a los últimos, a los olvidados, a los que Dios no olvida nunca. ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por estas personas que estaban en la barca? ¿Por las jóvenes mamás que llevaban a sus niños? ¿Por estos hombres que deseaban algo para sostener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llorar, del “padecer con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!

Francisco apeló a la responsabilidad que tenemos de impulsar una solidaridad fraterna entre la migración irregular. Seres humanos violados en su dignidad, nombres y nombres, historias y angustias, reducidas a números, ajenas a nuestro corazón, víctimas de la indiferencia y el egoísmo. En el clamor de estos pobres, podemos ver reflejado el rostro de Cristo sufriente, oculto en nuestras sociedades opulentas y consumistas, encerradas en el individualismo y el miedo. No se trata sólo de migrantes, también se trata de nuestros miedos, de nuestra caridad, humanidad (Francisco).

Llega a Salamanca la “Cruz de Lampedusa”, una cruz que representa la petición del Papa Francisco de acoger a todo aquel que siente necesidad. Está realizada por el artista Franco Tuccio, con maderas procedente de pateras que han utilizado refugiados e inmigrantes. Tiene 2.8 metros de largo y 1.5 metros de ancho, con un peso de 60 kilos y un color azulado símbolo del dolor y la esperanza de la humanidad.  El problema de la migración se ha agravado en los últimos años, la cruz peregrina por diversos países para reflexionar sobre esta crisis humanitaria. Y concienciar a todos que es necesario garantizar la acogida, la dignidad y los derechos de las personas.

La fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti (Casa del Espíritu y de las Artes), a la que pertenece el artista que ideó y construyó la cruz de Lampedusa, puso en marcha la iniciativa de hacer de ella un elemento itinerante con el objetivo de transmitir un mensaje de solidaridad y paz entre las ciudades, comunidades, parroquias y culturas, para ayudar a aquellos que más lo necesitan. La cruz nos comunica vida y no muerte. Al pasarla de mano en mano, de comunidad en comunidad, es un símbolo de fraternidad.

La cruz de Lampedusa representa el dolor de toda la humanidad y su esperanza de un mundo mejor. Porque a Lampedusa llega toda la humanidad, llegan católicos, coptos, musulmanes, evangélicos, que durante el viaje y la travesía oran juntos. Todos somos hermanos, todos tenemos los mismos anhelos de vivir, todos sufrimos de la misma manera; en el momento del dolor no se mira si el otro es musulmán, copto o cristiano; se ayudan unos a otros, todos están en el mismo barco, todos navegan hacia la misma esperanza.

En el mensaje de Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2019, nos recuerda que al desafío planteado por las migraciones contemporáneas se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Cuatro verbos que no solo se aplican a los migrantes y refugiados, expresa la misión de la Iglesia de salir hacia las periferias existenciales y acoger, proteger, promover e integrar a los más necesitados. Es la manera de construir el desarrollo humano integral de todas las personas y también ayudar a la comunidad mundial a acercarse a los objetivos de desarrollo sostenible que ha establecido y que, de lo contrario, serán difíciles de alcanzar.

 

El lunes 16 de septiembre la diócesis de Salamanca recibirá la Cruz de Lampedusa que tras recorrer toda Italia está peregrinando por nuestro país. Será acogida a las 21.00 horas en la iglesia de La Purísima y permanecerá en nuestra diócesis hasta el 1 de octubre, día en el que tendrá lugar la apertura del Mes Misionero Extraordinario en el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas de Cabrerizos. Allí será despedida y continuará su viaje por las diócesis españolas.

La Cruz estará presente en todas las oraciones y ponencias de la XII Semana de Pastoral que se va a celebrar en Salamanca del 16 al 21 de septiembre. Ante la Cruz de Lampedusa tendrá lugar un concierto orante el viernes 20 de septiembre, a las 22.30 horas, en la Plaza del Corrillo de la ciudad junto a la portada románica de la iglesia de San Martín. El concierto correrá a cargo del cantautor católico Chito Morales del grupo Brotes de Olivo, contará con testimonios y una vigilia de oración.  La Cruz será portada en peregrinación desde el Auditorio de Calatrava hasta la Catedral donde se celebrará la Eucaristía de envío e inicio de curso pastoral diocesano, el sábado 21 de septiembre.