Viernes, 15 de noviembre de 2019

El mundo no es color de rosa

Con la opinión de César García completamos la crónica del Salamanca UDS 1 – Real Unión de Irún 1, que deja a los charros en el segundo puesto de la tabla, con los mismo puntos que el primero, tras la 3ª jornada

Uxío no pudo brillar como en los encuentro anteriores, aunque su esfuerzo, una vez más, fue encomiable. Foto de Lydia González

La euforia se había disparado y estaba claro que, tarde o temprano, llegaría un partido complicado, denso y feo del Salamanca, para comprobar que el fútbol de esta temporada no va a ser un ‘coser y cantar’, sino un bregar y bregar. Estos son los apuntes desde la grada que he hecho en el transcurso de este Salamanca UDS 1 Real Unión de Irún 1:

El desatascador. Álex Serrano, el jugón que todavía no había debutado, demostró en poco más de media hora que puede ser importante en el equipo charro. Marcó el 1-0, regaló un pase espectacular a Uxío, que finalmente sacaba un defensa bajo los palos, y hasta fue amonestado por parar a un contrario en una acción defensiva. Muchos nos preguntamos por qué no estuvo en el once inicial.

Incansable. La afición local, y sobre todo los hinchas del Fondo Sur, no pararon de animar, a pesar que el espectáculo ofrecido por el Salamanca fue deficiente durante tres cuartos del encuentro. Prueba de ello fue que se llegase a festejar un centro al área rival, sin remate. Seguro que esa actitud ayudó a que los jugadores mejorasen algo en el tramo final. Por eso, a todos esos cánticos solo les encuentro un pero: si dicen “¡Unionistas somos nosotros!”, ¿qué sentido tiene corear después “Unionista el que no bote”?

El interino. Por fin se pudo sentar en el banquillo el técnico charro Pablo Cortés. Se mostró muy activo desde la banda, dando instrucciones a los suyos. Y con los cambios acertó, puesto que logró variar el rumbo del partido, aunque luego se perdieron dos puntos en el minuto 89, tras un lanzamiento rival que rebotaba en Chiapas. Supongo que Cortés tomará nota y no volverá a formar un centro del campo tan defensivo, al menos para jugar en casa. Ante el Real Unión de Irún quedó claro que ese no es el camino para ganar.

La cara B de la defensa. Las carencias en la fabricación de jugadas del Salamanca, hasta la salida de Álex Serrano, generaron una ola de inseguridad que se fue apoderando de todos los jugadores, pero que se notó especialmente en la defensa. Los inexpugnables One, Borja y Crespo estuvieron nerviosos y cometieron errores que no les habíamos visto hasta la fecha. Seguro que con un centro del campo más equilibrado no tendrán que asumir tanta responsabilidad en la circulación del balón y estarán más cómodos para realizar su labor defensiva con más eficacia.

Seamos sinceros. Ya sé que la mayoría de los 5.273 espectadores que acudimos al Helmántico estábamos tan contentos con el 1-0, e incluso estábamos dispuestos a olvidar las carencias mostradas en el primer tiempo y en parte del segundo, si se ganaba. Y sí, es verdad que el empate llegó de rebote. Pero la verdad es que, analizando el partido el términos globales, el Real Unión de Irún estuvo más cómodo que el Salamanca, chutó más a puerta e incluso tuvo mejores ocasiones. Objetivamente, los vascos se merecían ese punto.

Las buenas noticias. En el fútbol, como en la vida, hay que aprender de los tropiezos. Y esas lecciones son las que nos hacen más fuertes. Un empate en casa no es agradable pero, al menos, el Salamanca se mantiene invicto, es, junto con el Valladolid B y la Cultural, el más goleador tras tres jornadas y ocupa el segundo puesto. Esta vez no hubo lesionados, como ocurría con Ubis y Amaro en los dos encuentros anteriores. Además, el partido ha servido para que debutasen otros dos futbolistas (Mella y Serrano) y siempre es bueno que la mayor parte de la plantilla entre en la dinámica de la competición para coger ritmo y estar a punto si el entrenador lo requiere.

Y para terminar una reflexión: queda mucha liga y el camino será duro. Cada punto habrá que sudarlo al máximo, pero si son conscientes de ello, que yo creo que sí, ganar esas batallas estará más cerca.

César García Hernández / Fotos de Lydia González