Martes, 17 de septiembre de 2019

Scouts en Zamora y en Angola

     Me llegan mensajes de guasap y fotos, también algún pequeño video, que me envía Jesús Campos Santiago, párroco de la parroquia de San Lorenzo, en Zamora, donde ha fundado en estos últimos años el Grupo Scout  “Shamar”, en una tarea de equipo llevada a cabo junto a matrimonios jóvenes y a monitores entusiastas, apoyados por el equipo regional de Scouts de Castilla y León (Movimiento Scout Católico). D. Jesús suele pasar sus veranos en Angola, compartiendo la vida con los cristianos angoleños. Este verano han viajado con él algunos de los monitores scouts, como puede verse en la foto, confraternizando con los scouts de Angola.

     Me generan estas fotos una sensación agridulce. Empezaré por lo agrio, porque son una constatación de uno de mis fracasos pastorales más sonados: por más que lo intenté, no pude colaborar al nacimiento del Escultismo católico en Zamora, mi tierra. Varios intentos se frustraron por unas y otras causas, que ahora no es pertinente recordar. El fracaso es una amarga medicina que hay que aprender a tomar como componente frecuente de la vida.

     La parte dulce es el nacimiento y crecimiento del grupo Scout “Shamar”. El Escultismo es muy fácil de criticar y seguro que este Grupo podrá y deberá mejorar en muchos aspectos, pero ahora me interesa señalar lo positivo, que es mucho:

     1- El Grupo Shamar ha surgido plenamente integrado en la sociedad y en la Iglesia zamoranas. Parroquia, Pastoral Universitaria y movimiento vecinal han ido configurando un barrio con mucha personalidad. En ese magma social y eclesial ha florecido el Escultismo.

     2- No nace como un movimiento juvenil, sino, como debe ser, como un movimiento educativo en el que destaca el protagonismo de todos los agentes educativos: los propios niños y jóvenes, los monitores, los padres, otros adultos colaboradores y el sacerdote consiliario.

     3- No nace como un grupo estufa donde estén muy agustito los niños, los jóvenes y los monitores, sino como un movimiento abierto al barrio, a la Iglesia diocesana y con una clara dimensión internacional, que empieza por el resto de los Grupos de Scouts de Castilla y León, pero que se proyecta, desde el primer momento, a once mil kilómetros de distancia, concretamente en Angola.

     4- No han caído en la trampa de pensar que, como Zamora está de lleno en la España despoblada, no se puede hacer Escultismo porque muchos jóvenes se van a estudiar a Salamanca o a estudiar o trabajar a otras ciudades españolas o del extranjero. En Zamora hay suficiente número de jóvenes y de adultos dispuestos a comprometerse en este trabajo educativo a largo plazo. Y, si “Zamora también existe”, remedando el famoso eslogan turolense, las demás diócesis y ciudades, también despobladas o en trance de ello, de Castilla y León –Salamanca, por ejemplo- también pueden hacer florecer y afianzar el Escultismo.

     5- El Grupo Shamar no ha nacido como un grupo de élite, sino como una comunidad de niños, jóvenes y adultos cristianos normales de un barrio normal, en una parroquia normal y seguramente muy semanasanteros, como buenos zamoranos. Espero que otras instituciones zamoranas no cometan el error en que cayeron algunas instituciones educativas de otras diócesis en los años setenta del pasado siglo: hacer un Escultismo cerrado solo para los míos, evitando que se mezclaran con la chusma popular de los barrios. El Escultismo, tanto el de inspiración católica, como el no confesional, tienen una “misión”: ofrecer esa herramienta educativa tan poderosa y tan exitosa a todos los niños y jóvenes: los del centro, los de los barrios, los del alfoz y los de los pueblos, los ricos y los pobres, los integrados y los de integración. Y como cristianos, sin excluir a nadie, pero con una preferencia clara y explícita por los pobres. Se puede, es cuestión de imaginación, creatividad y compromiso.

Toda mi sana envidia, mi felicitación y mi apoyo para el Grupo Scout “Shamar”, para sus jóvenes, para sus responsables, para los padres, para sus adultos colaboradores y para D. Jesús, su fundador y consiliario.

Antonio Matilla, scout.