Lunes, 16 de septiembre de 2019

El grupo de teatro Lazarillo de Tormes representa ‘Teresa, jardinera de luz’ en Vega de Tirados

Los espectadores pudieron imaginar a las religiosas de aquella época
Un momento de la obra

Es una historia de mujeres. Sucedió hace cinco siglos. La España del siglo XVI competía sólo a varones. Eran poderosos y aglutinaban todos los estamentos de una sociedad donde los más humildes y las mujeres en particular eran ciudadanos de segunda. En nuestro mundo actual, en el que las diferencias son aún más vertiginosas y la hipocresía de nuestras globalizadas vidas sabe dónde no mirar, no tendrían por qué escandalizar aquellos modelos de entonces. En plena Europa de la Contrarreforma y del Imperio español del católico Felipe II, surge una mujer que rompiendo estereotipos se hace libre dentro del constreñido mundo que le tocó vivir. Se llamaba Teresa y era monja.

Su particular vida ha llegado a nosotros a través de todo aquello que la ha hecho significativa para los ámbitos más elitistas de la espiritualidad religiosa o la sapiencia académica. De prolífica pluma llegó a los altares, y desde su peana de santa intelectual se alejaba de nuestras comunes existencias para vivir ignorada en altares y libros. Pero llegó su V Centenario y se quiso redescubrir su figura con tantos eventos culturales que se creó un prisma de posibilidades para redescubrirla. Una de las facetas de ese prisma se llama ‘Lazarillo de Tormes’ y desde el 2015 nos viene ofreciendo una obra teatral que ha conseguido mostrarnos una perspectiva de la carmelita tan novedosa y cercana que ha llegado hasta este año 2019 sin bajar a Teresa de los altares, porque los ha convertido en escenarios que proyectan su admirable vida.

“Teresa, la jardinera de la luz” es un proyecto teatral hecho realidad y consolidado por su innegable calidad escénica e interpretativa que ha convertido a un grupo de actores aficionados en un fenómeno de asombrosa profesionalidad en todos los aspectos. Han cumplido fielmente con todas las fechas establecidas para ellos por la Diputación de Salamanca con un trabajo del que son absolutos responsables, pues incluso todo el atrezzo que el grupo se encarga de montar ha salido de sus manos. Este 30 de agosto llegan a la localidad salmantina de Vega de Tirados, recogiendo en estos parajes tan charros los frutos de la satisfacción y orgullo de una puesta en escena tan trabajada y vivida. Entre dehesas de encinas y toros, y la rica ribera del Tormes de la vega de Salamanca se extiende este pueblo que debe su nombre a esta ubicación entre la fertilidad que el agua proporciona y las milenarias encinas que pueblan su rica también finca de Tirados.

Tirados es el primigenio pueblo del que dependía La Vega, y que conserva las ruinas de la iglesia románica del XI, san Miguel. Con el aumento de su población La Vega pasó a ser el núcleo central del municipio. En el interior de su parroquia de La Asunción se venera con especial devoción a su protector el Cristo de las Aguas, que tanto celebra este pueblo el tradicional Lunes de Aguas. No deja de ser curiosa la simbiosis entre el agua y el madero que el Cristo recoge y que tanto caracteriza la Comarca de Ledesma donde se sitúa la localidad. En una noche tormentosa de verano, entran por el arco de medio punto que enmarca un precioso alfiz en su portada un grupo de hermanas carmelitas. Llegan hasta la particular capilla cuadrangular que conforma su altar, y bajo su bóveda de crucería, delante de sus decorativas pinturas rurales, empiezan a desgranar ante un representante de la Inquisición subido a un púlpito, la vida de su madre Teresa. Han estado recogidas en ella en la libertad, la alegría, humildad, obediencia y devoción que les ha transmitido a través de un hombre, Jesús de Nazaret, el mejor de los amigos que haya podido llenar su razón y su espíritu. Por eso son el fiel reflejo de la mujer que les enseñó a decidir su modo de vida, sin miedo a nada, vistiendo rudos hábitos, y aprendiendo entre los muros de los conventos a los que pertenecen. Sus narraciones, diálogos con el dominico y la declamación emocionada de los poemas de su madre construyen la vida de ésta que, mientras, cada espectador siente que agoniza en una celda cercana. El público está situado en el convento de Alba de Tormes, corre el año 1582, pues la música salida del órgano del maestro Salinas así lo confirma.

Todo esto recoge ‘Lazarillo de Tormes’ en “Teresa, la jardinera de la luz” que una vez finalizada, recoge también los aplausos de la gente, que aún perpleja, ha asistido a una realidad que parece completamente cercana a todos. “Teresa, la jardinera de la luz” ha sido para la mente y el alma de los que a ella se han acercado un alimento vivificante y transformador, como lo es para el cuerpo la rica cocina que ofrecen los conocidos y reconocidos por su calidad, restauradores de Vega de Tirados, así como las sanadoras aguas de su también famoso Balneario de Ledesma, que creado por los romanos, empieza a ser valorado de otra forma en la actualidad.