Miércoles, 26 de febrero de 2020

Ávila, tierra de santos y de cantos

Ávila tiene mucho que ofrecer de profundidad mística y espiritual

Ávila, fuera de murallas e iglesias tradicionales, tiene poco que ofrecer. O mejor, sí, tiene mucho que ofrecer de profundidad mística y espiritual: Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, el Tostado, etc., etc. El ambiente de silencio y la presencia de centros especiales de tipo religioso, como la Casa de Ejercicios o el Seminario, los diversos conventos de vivencia y reflexión interior, el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista (CITES)... favorecen el que diversas instituciones religiosas o culturales busquen este lugar para pasar unos días de silencio interior y relajación, o simplemente de profundización en los propios objetivos personales o sociales.

Me da la oportunidad de aproximarme a estas realidades abulenses, el hecho de estar celebrando en estos días en el Seminario de Ávila unas Jornadas de Formación, concretamente la número XLIII, de la Adoración Nocturna Femenina de España (ANFE). Estamos adoradoras de noche de una treintena de diócesis, con ocho sacerdotes directores espirituales de dicha asociación en otras tantas diócesis, incluido el director nacional.

Las asistentes, un número limitado de cada diócesis, en torno a cinco, han llegado al centenar de personas, recibiendo información y formación nada menos que sobre el tema tan poco frecuente como es el de las Bienaventuranzas, siguiendo las exposiciones, seis en concreto, de un profesor de moral de Burgos y de la Pontificia de Salamanca, don Román A. Pardo Manrique. Nos está descubriendo un mundo nuevo y muy necesario para la vivencia de los cristianos y para la renovación de nuestra despistada sociedad.

En ellas descubrimos, al fin y al cabo, el espíritu peculiar de inspiración permanente de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Tenemos también la oportunidad de acercarnos a los lugares físicos que dieron lugar a la grandeza espiritual y mística de estos grandes santos carmelitas. Hemos visitado las murallas, en las que está enclavada la catedral, y que recuerdan la imagen del castillo interior, que representa la vida del alma y su progreso en el estado de perfección.

Un día hemos visitado también otros lugares de relieve, como Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, lugar de nacimiento de la Reina Católica, del Tostado, y del primer obispo de Michoacán en la Nueva España, hoy Méjico. Y terminamos con una breve visita al pueblo nativo de Juan de la Cruz, Fontiveros.

Como puede verse, Ávila, además de cantos resistentes de duro y duradero granito, que construyen los edificios más solemnes de la ciudad, abundan los valores de espiritualidad cristiana y los de formación cultural, que se pueden ver concentrados en centros de preparación profesional, como la Academia Nacional de Policía, la Universidad Católica o el CITES antes mencionado.

Se pueden añadir la hermosa iglesia románica de San Vicente, construida sobre otra iglesia primitiva la más antigua de Ávila, los conventos teresianos de la Encarnación y de San José, y el sobresaliente convento de resonancias orientales de evangelización y misión que ocupan y mantienen los padres dominicos de la provincia del Rosario o de Oriente, con un bien dotado museo de objetos asiáticos y orientales en general.

Ávila de los Caballeros. Ciudad alta físicamente (1.150 metros sobre el nivel del mar), pero también de altura espiritual y mística, capaz de elevar a los hombres que a ella se acercan al más alto nivel de dignidad humana y de convivencia social. En definitiva: tierra de santos y de cantos.