Miércoles, 26 de febrero de 2020

Y subir, y subir

Aspiraciones de todo hombre a subir, crecer, mejorar

Hoy me apetece comenzar con la copla:

Quisiera volverme hiedra

y subir por las paredes,

y entrar en tu habitación

por ver el dormir que tienes.

Resume la copla las aspiraciones de todo hombre a subir, crecer, mejorar, ganar más, incluso a ser más que los demás.

Y de nuevo se me ocurre otra copla:

Todos queremos más:

El que tiene un duro quiere tener dos,

y el que tiene cinco quiere tener diez.

El que tiene veinte busca los cuarenta,

y el de los cincuenta quiere tener cien.

Pues eso.

Lo natural en el hombre es querer tener más o, en el mejor de los casos, ser más. Estamos llamados a nacer y crecer hasta madurar.

Los cristianos aspiramos a un crecimiento hasta el infinito. Es lo que hemos venido expresando con la palabra cielo. Cielo que concebimos precisamente en las alturas. Y subir, y subir…

Me anima a recordar esta tendencia a subir, el hecho de la reciente fiesta de la Asunción de María que acabamos de celebrar. Pensamos que, si ella ha sido ya llevada al cielo, tenemos esperanza nosotros de encontrar su mismo camino y llegar a la misma meta.

Por supuesto que los ascensos humanos tienen sus aspectos negativos. El que gana dinero a costa de los demás, el que crece tomando a los otros como alfombra o como podio.

Incluso en el nivel de países nos encontramos con países abusadores que viven y prosperan a costa de los demás. Estos crecimientos tendremos que criticarlos y, si es posible, hasta combatirlos.

Entre los individuos, encontramos también abusadores de todo tipo; comerciantes y banqueros que viven y suben a costa de los demás. Políticos que se forran subiéndose los sueldos o aprovechándose de influencias con los ricos y poderosos. Y hasta los que no pagamos el IVA o los impuestos, o buscamos los trucos para ver el modo de reducirlos…

Pero algunos esperan poder subir de posición honestamente, con un trabajo y un sueldo más digno, o los que aspiran a mejorar viniendo a Europa o a los Estados Unidos, porque malviven o mueren en sus países de origen y, con razón, se creen merecedores de una situación social más humana.

Al fin y al cabo, ante la posibilidad de superarnos y crecer, en cualquiera de las dimensiones humanas, tenemos que ponernos en actitud de discernimiento, y optar por los modos más positivos y dignos de nuestra condición humana. Y mucho más si se trata de vivir y mejorar de acuerdo con el ser y la vivencia cristiana. Nuestros puntos de mira y el estímulo de nuestra ascensión o asunción, son las correspondientes Ascensión de Jesucristo y Asunción de Santa María. El pueblo cristiano lo proclama estos días celebrando numerosas fiestas en multitud de pueblos con motivo de la Asunción de Nuestra Señora, la Virgen María. Incluso nuestra Catedral Nueva está dedicada a este sagrado misterio de la Asunción de María.