Lunes, 16 de diciembre de 2019

Intríngulis de Catedral

Catedral viene de cátedra que, así, a vuelapluma, suena como muy importante…llegar a catedrático, sentar cátedra, hablar ex cathedra…Pero la cosa tiene unos orígenes mucho más humildes y normalitos…porque la cátedra es, sencillamente, la silla; y la silla más estable para los pobres siempre ha sido un asiento trinitario…quiero decir, que en el piso de tierra de una cocina de pueblo de las de antes, o en el chamizo humildísimo de un liberto romano recién convertido al cristianismo, la mejor manera de que un asiento no baile y acabe cayéndose, es que tenga tres patas, porque es la mejor forma de adaptarse a las irregularidades del suelo.

Y así, cuando Pedro, el apóstol, el pescador de Galilea, a la sazón primer obispo de Roma, o sea, el que las veía venir de lejos, digo las persecuciones, que eso es lo que significa “obispo”, el que ve y adivina a larga distancia, pues cuando Pedro fuese a visitar y a explicarle al liberto las cosas de Jesús, Aquel Hombre que había sido y era su amigo, lo más probable es que se sentara en un sentajo trinitario, o sea, de tres patas.

Pues bien, esa era la cátedra de Pedro y aquella cocina o aquel minúsculo vestíbulo, era entonces, mientras Pedro estaba allí sentado y hablaba, la Catedral de Roma. Lo que pasa es que el ser humano es ‘homo simbolicus’ y nos gusta que las cátedras, sobre todo las sillas en las que recibimos a nuestros invitados importantes, sean lo más dignas posible.

Pero para llegar a comprender toda la posible dignidad de una Catedral, hay que bucear en los orígenes y los orígenes están, por ejemplo, en aquello de que Jesús subió a la montaña y se sentó y empezó a contar a la gente el Sermón de la Montaña. Y digo yo que Jesús se sentaría, en aquella ocasión, en alguna piedra o roca de la montaña, que en ese mismo momento pasó a ser la cátedra.

     Dicho lo cual hay que decir que, cuando se acabaron las persecuciones, los obispos pudieron sentarse con tranquilidad a hablar con sus sacerdotes y sus fieles y ahí, hablando, hablando y rezando, rezando y pensando, pensando, surgió una forma de vida, un estilo de vivir, vamos, una cultura. La paz es “peligrosa” y muy creativa; la creatividad cultural de la paz es fácil de rastrear en el conjunto catedralicio de Salamanca, veterano de más de ocho centurias, pero poco de ello se entendería si no caemos en la cuenta de cuál es la base, el cimiento y la sustancia de la cosa, digo de la cultura: la fe cristiana vivida a lo largo y ancho del tiempo y, en parte importante, condensada en arte; y fe y arte dialogando permanentemente con el Saber y con la Ciencia, como consta en la decoración del Claustro, antiguo de más de ochocientos años.

     Y, como no quiero extenderme mucho, ni sería prudente hacerlo, enumeraré solo algunos hechos que demuestran que el diálogo fe-arte-cultura-ciencia (y viceversa, con todas las combinaciones y permutaciones que imaginarse puedan) sigue permanentemente abierto en esta y en todas las catedrales: aquí se está empleando la cromatografía de gases, o técnicas similares, para averiguar la edad exacta de algunas piezas del patrimonio; alguien está preparando el estreno de alguna obra musical inédita pero cabalmente custodiada en el Archivo Catedral; aquí se reza o se descansa mientras se reza; aquí puede uno confesarse o tener un diálogo espiritual con un sacerdote, a pesar de lo escasos que andamos; aquí se siguen iniciando procesos familiares en torno al matrimonio cristiano, pues no en vano la Catedral es la Iglesia madre de todos los católicos salmantinos…y parisienses, que hace bien poco celebramos unas bodas de plata muy parisinas, confirmando así, en el 2019, la permanente relación de nuestra catedral con Francia; aquí se anda en negociaciones para facilitar la vida de los miles de turistas que nos visitan, pues hay que atender las necesidades del cuerpo si se quiere que el espíritu quede liberado para el disfrute cultural y el ahondamiento religioso; aquí se estimula el oído físico y espiritual con los múltiples conciertos de órgano y de coros y grupos musicales que está habiendo este año; aquí se restaura y se revaloriza y se descubre permanentemente el Patrimonio artístico recibido en herencia…y aquí se colabora a crear economía y futuro para la ciudad con los casi treinta puestos de trabajo directos y cientos indirectos que orbitan en torno al conjunto catedralicio…