Martes, 17 de septiembre de 2019

¿Por qué persiguen a Balthus?

¿POR QUÉ PERSIGUEN A BALTHUS?

     Rilke fue novio de su madre, le escribió un prólogo a su primera exposición de dibujos. Su hermano Pierre Klossowski escribió libros misteriosos y perturbadores. Y muy eróticos, escandalícense ustedes. Como “El bafomet” sobre los templarios y sus indagaciones sobre el eterno retorno de Nietzsche.

     Algunos seres calvinistas y puritanos no tienen nada mejor que hacer que perseguir a Balthasar Klossowski, Balthus. Los calvinistas de Nueva Inglaterra piden que lo quiten de un museo, menos mal que el museo no hace caso. Y las feministas calvinistas se hacen cruces. Que sus cuadros son machistas, que son pederastas. Todo lo erótico es pecado, solo los logaritmos  y los triángulos son admisibles.

     ¿Creen que las adolescentes no tienen sensualidad, que son todas ursulinas o investigadoras de matemáticas? ¿O ángeles de plástico apenas encarnados, no vaya a ser que cojan demasiada carne? Incluso los niños tienen sexualidad, bien lo demostró Sigmund Freud. Queremos negar el mundo y negar la naturaleza en aras de nuestras doctrinas de moda y de nuestros puritanismos.

     Pero además es mezquino. Los cuadros de Balthus tienen un misterio y una melancolía que dejan a uno pasmado. Hacen pensar en los sueños de esas adolescentes no menos que las mujeres solitarias en los hoteles de Edward Hopper.  No saben qué hará la vida con ellas, como aquellas adolescentes que pintaba Munch, asomadas a un puente, o sintiendo la pubertad en el cuerpo.

     Pero para las feministas las mujeres no pueden tener cuerpo, tienen que ser solo cerebros en formol. Tapadas hasta el cuello, no vaya a ser que se adivine la clavícula y eso también es machismo. En esta santurronería de institutriz hemos acabado.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR