Viernes, 7 de agosto de 2020

El gobierno Lego, o séase, de bloques

La niña bonita se ha pasado la vida desayunando, comiendo y cenando en la cocina al ritmo de Radio Nacional de España. Su madre, que es de piñón fijo y si innova es para irse a Radio Tres a oír hablar de cine a Javier Tolentino o a seguir chutándose con Radio Cinco Todo Noticias. La niña bonita tiene una cultura política cuasi enciclopédica y ahora le toca al sobrino antes llamado soberanista. Al catalán ya como que le cansa el próces y prefiere no hablar del tema, ni para bien, ni para mal. Es un payés la mar de práctico y allá donde fueres, haz lo que vieres. Por eso cuando le hace la gracia el tío de turno jugando a la play con la FIFA y le dice que se busque un equipo catalán, ni se inmuta, como no lo hace no cuando el pollo pera –que ya no es tan pollo- le dice con inocencia encantadora que en este juego solo se eligen países, papá, que no te enteras.

Lo malo de tener la casa tomada por adolescentes, aparte de que se pasan el día con el pescuezo inclinado hacia el móvil y la Tablet, es la certeza de que tía no te enteras, mamá es que tú no sabes. Debe ser el mantra del verano. Yo no me cosco, pero bien que pongo la comida, la cena y preparo la bolsa de la piscina. De eso no sabes, pero bien que salgo corriendo al súper cuando esta pandilla de langostas devoradoras de cosechas arramblan con el frigorífico. Mi conocimiento es limitado y hasta el pollito pera se permite discrepar sobre la merienda antes de irse a construir el mundo, es decir, a jugar a esa cosa de bloques que tanto le fascina. Y de bloques va la política española, porque nosotros sí que no sabemos. Somos tan de bloques que ni contemplamos la posibilidad de que un partido se abstenga para que haya gobierno. No, lo nuestro son los bloques, y cuanto más grandes, de esos para hacer las estatuas egipcias de Luxor, mejor. Por eso mi sobrino catalán, desde el asiento de atrás, harto de oírnos hablar de política y de contradecir al comentarista de la radio, dice que vamos a tener un gobierno Lego, todo de bloques.

La verdad es que puesto a pensar, como dice mi chico el informático, el país va y eso significa que los políticos son un ente poco necesario. Cobran mucho, pero parece que no sirven de tanto. Están en funciones, esto es, en sordina, sin embargo, la cosa funciona en funciones o dejándose caer en punto muerto. Uno debería pensar en ello, como deberíamos escandalizarnos de que el futuro investido reciba a los representantes de los grupos parlamentarios en Moncloa como si ya la habitara. Cosas de la política. Mi padre hoy me preguntó que cuándo vestían al presidente, y yo no pude por menos que pensar en el famoso colchón de la Moncloa, porque total, una no es la princesa del guisante y a mí me encantaría dormir en un colchón que hubiera usado Ramoncín, por poner un ejemplo. Una sigue siendo muy fan aunque se enfaden tanto mi chico el informático como Valentín Martín, quien tiene la generosidad de leerme. La política da para mucho, queridos míos, hasta para convertir a mi sobrino en un tertuliano de la Sexta, el pollo pera, digo, con esa inocencia bendita seguro que daba en el clavo y desbancaba a Ferreras. 

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez.