Martes, 12 de noviembre de 2019

Telómeros y cromosomas

“Dime a qué velocidad se acortan tus Telómeros-los extremos de los Cromosomas-y te diré cuanto vas a vivir”.

Vamos… ahora viene el señor Manuel, según costumbre, para hacerme la visita diaria y degustar nuestro ya clásico vermú con anchoas y lo que se tercie y le espeto sin miramientos “esto” de los-Telómeros y los Cromosomas-, y es posible que me mande a algún lugar lejano, y dicho con no muy buenas maneras y palabras…

Pero es lo que hay. Además lo dice y afirma un: “Equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), liderado por-María Blasco-, y que aportan un nuevo avance para comprender el todavía misterioso proceso del envejecimiento”.

Y si en mí osadía; yo le preguntase al señor Manuel, así de buenas a primeras: ¿Por qué algunas especies de mariposas, por ejemplo, se mueren a los pocos días de nacer, mientras que los humanos solemos vivir alrededor de 80 años (Usted señor Manuel y yo, ya los hemos sobrepasado), un elefante unos 60 y una tortuga 200?... seguro que tendría que exilarme y buscar refugio en la “Chimbamba… ¡Menudo es él para estas cosas!

Hoy, no me voy a extender con este tema tan vital e interesante como es el de los-Telómeros y los Cromosomas-pero… puedo prometer y prometo, que volveré a “tocarlo” en otra-OPINIÓN-; pues lo que dicen-María Blasco- y su equipo… ¡va a misa!: “En los humanos los-Telómeros- son determinantes en la longevidad. Las personas que tienen alteraciones o mutaciones en la-Telomerasa-, mueren de manera prematura por enfermedades como la fibrosis pulmonar, hepática y renal; que se producen cuando la células de los tejidos se mueren y no se pueden regenerar”. Pues eso.

No, definitivamente ¡No! le voy a mencionar nada de este tema al que todos estamos obligados a pasar al señor Manuel. Aunque tengo que reconocer que la segunda pregunta que le voy hacer, también “se las trae”… Vamos a ver: ¿Qué recuerdos aún le quedan a usted, de aquel 9 de julio de 1939, cuando la explosión del –polvorín- de la localidad salmantina de Peñaranda de Bracamonte?

Y el señor Manuel me contesta muy serio ¡ninguna!... Pero añade presto. Yo tenía entonces 3 años de edad y comprenderás que también ningún recuerdo. Pero si he sabido posteriormente de aquella gran tragedia que dejó más de un centenar de muertos, muchos heridos y grandes daños materiales.

Pues yo sí y eso que tenía 5 años de edad y además lo “viví” por dos veces y bien que lo recuerdo aún. Y digo dos veces, ya  que este terrible acontecimiento ocurrió el día 9 de julio de 1939, que era domingo y a las 11 horas. El sábado día 9, junto a mí padre que estaba entonces de médico en Villaflores, mi madre y yo estuvimos de compras en Peñaranda. El motivo del desplazamiento fue para hacer adquisición de cosas necesarias para la casa, satisfacer un capricho de mí padre por ir a buscar una radio de galena que tenía encargada y también para comprarme algo por el día de mi cumpleaños el 12 de julio.

La segunda vez; fue la visión en la lejanía de las secuelas en forma de humo de  aquella gran explosión  desde lo alto de la torre de la Iglesia del pueblo, donde alguien que no recuerdo, me subió y “aupó” (ya que mi padre no estaba, pues como médico de la zona tuvo que desplazarse a Peñaranda para prestar ayuda) hasta la ventanas y desde aquel lugar pude ver la “humareda” descomunal de los incendios que se elevaba cubriendo de negro trágico el cielo. ¡Aún conservo en mí retina aquella imagen!

Se ha quedado el señor Manuel un tanto “mustio” con la narración de aquel suceso por mí parte y para animarle no se me ocurre nada mejor que invitarle, uno de estos días, a comer tostón en “Las Cabañas” de Peñaranda de Bracamonte. Donde seguro que nos recibirá “Mari”- María Hernández Alonso; que allí nació y es peñarandina de los pies a la cabeza.

¿La conoce usted señor Manuel?

¡Ya lo creo! ¿Quién no conoce por esta zona a Mari… la de Las Cabañas? Aún la recuerdo cuando iba por los pueblos. Pues antiguamente a la gente de estos pueblos les gustaba “lucir” sus casas en los acontecimientos y Mari con su familia iba a dar los banquetes; bien en comuniones, bodas, cantos de misa de sacerdotes, que entonces abundaban, en fin, todo lo que “salía”, mayordomías del Corpus, Mayordomías de los Cristos más venerados de cada pueblo, las fiestas locales… ¡Mari ha sido y es una institución!

Pues iremos a Peñaranda y para nosotros dos será una alegría el reencuentro con la inefable “Mari”. Yo aprovecharé para recordarla aquella-Entrevista-, que tuve con ella en–Televisión- y al preguntarla: ¿Qué menú me darías hoy? Y presta me dijo de corrido: “De primero una selección de fiambres al huevo hilado, unos espárragos con dos salsas, española o tártara, langostinos naturales dos salsas, solomillo con guarnición y ensalada del tiempo y para terminar ¡cochinillo!... vino, pan y postre, cava helada, tarta, y café.

Seguro señor Manuel que usted y yo, hoy día, no “podemos” con este menú al “estilo Sancho Panza”, pero sin duda que le damos “un tiento” al rico tostón regado con buen vino…

Telómeros y Cromosomas, Arturo Fernández, “Mari” la de las Cabañas y el señor Manuel; todos ellos rompiendo moldes. Siendo capaces de sentir emociones y también llorar cuando otros sufren una pérdida como la ocasionada por el estallido un-9 de julio de 1939- en Peñaranda de Bracamonte, provincia de Salamanca. Algo digno de destacar en éste mundo actual de las-Redes Sociales-y la información como espectáculo. Pues eso.