Los derechos de las humanas

“La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho” de Honoré de Balzac.

Lucía Montón Lozano

Activista por los Derechos Humanos

Han pasado 71 años desde que se redactó el documento que constituyó en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 30 artículos en los que se recogen los derechos que tienen los seres humanos por el único motivo de serlo y gracias a los cuales gozamos de la dignidad humana necesaria. Pero es bien sabido por todo el mundo que no todos gozan de éstos, existen colectivos más vulnerables cuyos derechos están en riesgo, como por ejemplo los discapacitados, los niños, los grupos en situaciones de pobreza y las mujeres…

En este último colectivo se centra la investigación realizada por Amnistía Internacional a finales del pasado año, la cual recoge en un informe el repaso de la situación de los derechos de la mujer tras 70 años de avances, puesto que éstos derechos siguen sin cumplirse y, del mismo modo, su aplicación fue más complicada para ellas. A pesar de los grandes avances sobre éstos, la desigualdad y la injusticia aún no se ha erradicado en ningún país del mundo. No dejan de ser noticia diaria las continuas violaciones, el acoso, el maltrato, la discriminación y el asesinato que sufren las mujeres; y si esto es habitual y muy común en España, que se puede considerar un país desarrollado, os podéis hacer una idea de la situación a nivel mundial y del sufrimiento de éstas en los países menos favorecidos y en guerra.

Amnistía recoge que es en nuestra era cuando los derechos están más amenazados que nunca, enuncia que "nos hallamos ante una economía global débil que genera pomposas figuras que usan el machismo, la misoginia, la xenofobia y la homofobia para aparentar que son líderes duros". Por ello, a través de su investigación, realiza un repaso de los diferentes artículos que componen esta declaración para demostrar que éstos no están garantizados para todos los humanos y hacer, de este modo, una revisión de la cruel situación que muchas mujeres siguen soportando. 

La libertad sexual no se respeta, en España se han denunciado 801 violaciones y otros delitos contra la libertad sexual en el pasado año; en Nigeria, miles de mujeres desplazadas han pedido justicia por los abusos que han sufrido a manos de los combatientes de Boko Haram y de las fuerzas de seguridad nigerianas. Esto no es todo, hoy en día tampoco se ha acabado con la esclavitud y la servidumbre, puesto que se estima que la trata de personas mueve anualmente entre 5.000 y 7.000 millones de dólares y son alrededor de 4 millones de personas las que se ven desplazadas de un país a otro, de las cuales entre 40.000 y 50.000 son mujeres y niñas, siendo habitual que éstas sean forzadas a la explotación sexual y a la prostitución.

Por otro lado, a pesar de que se propugnara en la Declaración que toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectiva, tan sólo el 12,8 % de las tierras del llamado tercer mundo pertenecen a las mujeres. La mayor parte del terreno está controlado por las multinacionales y esto afecta de manera negativa a las mujeres, generándose empleos muy pobres, el surgimiento de enfermedades, explotación y unas condiciones infrahumanas de trabajo. Por ello, las activistas de América Latina han denunciado esta situación, y al denunciarla, muchas de ellas han sufrido situaciones de marginación, intimidación, amenazadas e, incluso, algunas han sido asesinadas. En el ámbito laboral también siguen estando marginadas. En países como India, Rusia, Egipto, Francia y un largo etcétera, existen leyes que impiden a las mujeres realizar determinados trabajos, sumado a la existencia de más de 2.700 millones de mujeres que no tienen, por ley, las mismas posibilidades de trabajo que los hombres. Asimismo, hay que hacer referencia al trabajo doméstico, que no es remunerado y está realizado en su mayor parte por mujeres.

Con toda esta información y toda la añadida en el informe, no cabe duda de que las mujeres vivimos con un nivel de vida inferior al de los hombres tanto a nivel educativo, económico, social, sanitario… Alrededor de 225 millones de mujeres no tienen acceso a métodos anticonceptivos, poniendo así en riesgo su salud y la de sus hijos, otras son encarceladas por procesos de aborto e, incluso, en Nepal son condenadas a vivir en condiciones insalubres en chozas retiradas de los demás cuando tienen la menstruación, es decir, por el simple hecho de ser mujer.

Con todo ello, podemos ver que los derechos de las mujeres no se respetan a pesar de que hayan pasado 70 años de su declaración. La situación ha mejorado, está mejorando y confiamos con toda nuestra esperanza en que mejorará. El mundo está cambiando y esperamos que se produzca un gran cambio mundial. Este pasado año, ha sido el inicio de una oleada feminista, en el cual las mujeres y los hombres, cansados e indignados antes esta situación, se lanzaron a la calle con el fin de protestar e intentar que la situación cambie.

Para ello se debe conseguir una unión, colaboración y cooperación en contra de esta situación y en favor de los derechos de las mujeres y que de verdad se cumpla lo defendido por la activista Hansa Mehta en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, es decir, que estos derechos sean para “los seres humanos” y no para los hombres. Luchemos en contra de esta terrible y triste situación por la cual nadie debería luchar, puesto que la igualdad y el respeto entre hombres y mujeres debería darse por sentado.