Sábado, 17 de agosto de 2019

La costa más cercana a Salamanca

Los salmantinos que tienen la suerte de poder evitar los calores castellanos de este tórrido verano y no quieren desplazarse muy lejos, tienen la posibilidad de alcanzar las costas atlánticas en tres horas, aproximadamente, en territorios de nuestro vecino Portugal.

Aveiro, su ría y sus alrededores, ofrecen frescor en verano, amplias playas en las que no tienes que estar a las ocho de la mañana para poder elegir dónde poner la sombrilla y  una población dispuesta a acogerte como individuo, no solo como un consumidor más que va a dejar impersonalmente parte de sus ahorros.

Pero no es mi intención hacer un artículo de propaganda turística convencional, sino dejar escritas cuatro pinceladas sobre esta cercana área, en las que muestro que el turismo de masas aún no ha arrasado  el medio ambiente, las buenas costumbres y el descubrimiento de pequeñas pero valiosas experiencias de viajero, sin necesidad de recorrer miles de kilómetros.

Eso sí, si quieres descubrir la parte más valiosa, la que no sale en los folletos de turismo, tienes que salirte de los circuitos ya establecidos. Por ejemplo, en Aveiro, si no te sales de los cuatro canales que cruzan la ciudad, llenos de las bonitas barcas tradicionales de pescadores, abarrotadas de turistas, no encontrarás nada nuevo. Pero si quieres explorar la inmensa ría, conocer la vida de los pescadores actuales, ser testigo de sus costumbres y probar sus deliciosos pescados, tienes que dar un paso más: embarcarte en un barco, con otro ritmo, otro rumbo y otro carácter muy distinto al ofrecido al turista convencional.

Si eliges un barco llamado “Costa Nova”, construido en 1945, para llevar a los trabajadores de los astilleros, de las salinas o de los grandes barcos pesqueros de bacalao, y que ahora lleva, con toda dignidad, a los propios habitantes a conocer más su ría y los avatares de las salinas a través de su historia, has acertado: el barco pondrá rumbo a los puertos que te interesan, el guía te informará con claridad y eficacia de cualquier tema del que desees saber más sobre lo que vas observando y formarás parte de la conversaciones de la tripulación y del resto de pasajeros, pues lo que a ti te interesa es justo aquello que también les interesa a los demás. No hay prisas; apenas nadie mira el reloj o el móvil durante toda la jornada viajera; sin prisas observarás los flamencos de las orillas, los patos salvajes, las pequeñas cabañas en islas diminutas rodeadas de aguas plateadas, o las antiguas embarcaciones a vela.

Comprobarás que hay otro modo de hacer turismo, con más sabor y autenticidad que el que sale planificado de las grandes empresas de turismo. Eso sí, comprobarás que para ofrecer experiencias como esta, con espontaneidad y calidad en las relaciones, los dueños de la pequeña empresa no se guían ni  prioritaria ni ansiosamente por la primera ley que rige el 90% de las empresas: la de obtener el mayor y más rápido beneficio económico. “Costa Nova” sobrevive, disfruta de su trabajo, da vida a una naturaleza y a unas costumbres dignas de ser conocidas.

Quizás el éxito económico y político del Portugal de los últimos años esté en esos valores que rigen la actitud actual de los portugueses: apuntar hacia el largo plazo, sin olvidar lo inmediato, invertir en los valores que dan solidez económica, (la educación, los servicios públicos) y no buscar ansiosamente los beneficios rápidos, siempre engañosos e inconsistentes.

Para los salmantinos que no pueden o no desean dejar la ciudad este verano, el deseo de que disfruten de nuestro bello Tormes; de sus orillas, de sus aguas, de esa(s) playa(s) que el Ayuntamiento está prometiendo hace ya muchos meses.