Jueves, 23 de enero de 2020

Desde Guatemala, versos de Luis Pedro Paz

Rodas, Paz y Noriega, en la Librería Sophos, de Ciudad de Guatemala

Despacio, como esa exquisita comida que se cuece a fuego lento, así ha entendido la ‘cocina’ poética Luis Pedro Paz Coronado (Ciudad de Guatemala, 1989), un joven licenciado en Ciencias de la Comunicación y ahora profesor en la Universidad donde se formó profesionalmente, la Rafael Landívar (URL), y quien me escribiera en 2014 para hacerme una exquisita entrevista. Entonces supuse que también pergeñaba sus propios versos, pero su pudor le impedía presentarse así, salvo como redactor de El Periódico, el principal medio impreso de su país.

Ahora acaba de presentar su primer libro ‘Náufrago’, bajo el sello de Ediciones del Cadejo. En el acto de presentación estuvo acompañado por mi admirada poeta Ana María Rodas y por el director de la editorial, Enrique Noriega. Aquí les dejo con tres muestras de su escritura, merecedora del aplauso que conlleva un libro de primicias. Vaya, desde la dorada Salamanca, mi más ferviente enhorabuena  y el aliento para ir decantando la Palabra hasta esas esencias que solo contienen Poesía. (A. P. A.)

 

Fotografía de José Amador Martín

 

BAJO EL AMPARO DE LAS LETRAS

QUE LA PALABRA sea el signo que nos nombre

el día de nuestro nacimiento

la voz que nos reclame del averno

el péndulo que nos devuelva

a esos territorios

/ajenos a la cotidianidad/

donde el lenguaje       permite crear orbes

                y universos paralelos         

que la poesía nos salve del diario morir

de la farsa la democracia la monarquía las dictaduras de papel

que el aleph nos proteja

de la censura

/lanzas del silencio

y la ceguera/

que la vida nos encuentre

haciendo el amor

sobre el mar

acurrucados en los pliegues internos de la Luna     

 

Fotografía de José Amador Martín

 

PARA BORRAR LA COSTUMBRE

 

Mis manos acostumbran tus pechos

conocen su tamaño

su forma exacta

 

estoy acostumbrado a vos

al aroma de tu sexo en las mañanas

el recorrido matinal sobre tu vientre

no me falta cada lunes

 

sos la parte más sagrada de mi itinerario

estás a todas horas rondándome el cerebro

pero no me gusta la costumbre

aborrezco la rutina después de un tiempo

 

por eso marco distancias

 

mañana reinventaré la forma de amarte

necesito

nuevas estrategias

 

besarte diferente

intenso            inesperado

abrazarte

verte

recorrerte a dos dedos

atraparte con mi sombra

 

ganarte una vez más

cada jornada

 

conquistarte palmo a palmo

descubrirte nueva

absoluta

inquieta

 

el idioma de tu piel sobre mi lengua

lo demanda

 

yo        obedezco

                           

Fotografía de José Amador Martín

 

INSOMNIO DE VOS

Insomnio de vos, absurda pretensión olvidarte, olvidar que hablo de vos en cada verso, de la forma en que mirás, tu sombra sobre mis ojos, venda inasible. Hablo de las cosas que tenemos en común, del abismo que intento cruzar cada mañana. De la iconografía de tu cuerpo que descansa prominente sobre mi pecho, un tatuaje entre mis manos, una extensión inexorable y sublime del tiempo y el mundo. El claroscuro que conquisto cada noche con un solo movimiento. Un antiguo campo de batalla, roto, una pieza inservible en este tablero gigante de ajedrez.

Sigo creyendo en vos, y en que la estrategia de tus ojos y mis ojos es la salida, para volver a sentir. Sentir cómo se rompe en dos la cuerda que traemos atada al cuello. Sentirte a vos, en el silencio de tu piel que duerme temerosa y que se esconde, en la caricia de tus labios sobre mi frente. En la imagen nuestra que corre tras el eco indescifrable de una palabra vacía. El verso que nos nombra, nuestro punto de encuentro, el silencio, nuestra razón de ser.

Un momento de la presentación del poemario