Domingo, 18 de agosto de 2019

4 años más de PP en la Junta

Esta semana, el pleno autonómico de investidura, desarrollado en las Cortes, no ha hecho sino confirmar algo que ya había sido previamente anunciado: el PP volverá a gobernar la Junta de Castilla y León durante 4 años más, merced al acuerdo logrado por los populares con Ciudadanos, con lo cual, nos iremos a 36 años consecutivos de gobiernos del PP en la Junta una vez que acabe la legislatura.

Y es que, no deja de resultar un dato curioso el hecho de que una buena parte de los habitantes de esta autonomía sólo hayamos conocido a los populares al frente de la Junta, llegando esta formación al frente de dicha institución en 1987, cuando el Partido Popular aún era Alianza Popular.

En este sentido, cabe señalar que Castilla y León es actualmente la comunidad autónoma en la que más años seguidos lleva gobernando el mismo partido. Una longevidad en el poder que hasta el pasado enero solo era superada por Andalucía, donde el PSOE llevaba gobernando su Junta desde 1982, cuando aún no había nacido ni siquiera Castilla y León como autonomía.

Ahora, el pacto PP-C’s ha vuelto a situar a los populares al frente del ejecutivo autonómico, con Alfonso Fernández Mañueco a la cabeza, tras unas elecciones un tanto peculiares respecto a lo que había venido aconteciendo en las tres últimas décadas, ya que los populares se vieron en esta ocasión superados en votos por el PSOE, algo que no ocurría desde las elecciones de 1983.

De hecho, el resultado obtenido por Mañueco ha sido el peor de los populares en toda la historia de la autonomía. Y es que, hasta ahora, su peor resultado en número de votos, porcentaje y escaños era el de las elecciones de 1987, cuando la entonces Alianza Popular logró 493.488 votos (el 34’9%) y 32 escaños, lastrado en parte por un CDS muy fuerte que le disputaba el espacio de centro-derecha, formación que obtuvo casi el 20% del voto y 18 escaños.

En los últimos comicios, sin embargo, ante un Ciudadanos no tan inflado (14’9% del voto y 12 escaños), el PP se ha hundido hasta los 433.905 votos (el 31’5%) y los 29 escaños, pudiendo salvar no obstante el gobierno juntero gracias a que la suma de los escaños de azules y naranjas alcanza raspada la mayoría absoluta (41 de 81). Lejos quedan para los populares los años de Juan José Lucas, cuando este partido lograba más de la mitad de los votos válidos y aplastantes mayorías absolutas.

Ahora, la ajustada mayoría de PP-C’s, hará que más de un popular esté rezando para que no se dé un caso de transfuguismo entre los de Rivera o en sus propias filas en el resto de legislatura, ya que eso les haría perder la mayoría absoluta como conjunto, y les obligaría a llamar a la puerta ya sea de la UPL, de Por Ávila, o de Vox, para intentar recobrar una mayoría que permita sacar adelante los Presupuestos anuales.

Por su parte, el PSOE, si bien ha crecido notablemente respecto a las anteriores elecciones, no lo ha hecho tanto como para superar los votos obtenidos en diversos comicios. Así, los votos logrados apenas superan los que obtuvo en 1995, 1999, 2011 y 2015. En cuanto a porcentaje de voto, el 34’8% obtenido por los socialistas se sitúa como su cuarto mejor resultado en unas autonómicas, aunque no consigue superar los datos de 1983 (44’8%), 1991 (37’1%) y 2007 (38’5%), si bien gracias al sistema de reparto de escaños sí superaría los 33 escaños de 2007, convirtiéndose en su segundo mejor resultado en número de procuradores, igualando los 35 de 1991, y apenas por detrás de los 42 obtenidos en 1983.

En todo caso, aunque los populares se hayan hundido y los socialistas hayan crecido ostensiblemente en estas elecciones autonómicas, esto no evitará que se dé un vuelco político en la Junta, que seguirá gobernada por un PP que integrará en su gobierno a Ciudadanos, creando además una consejería nueva, la de transparencia, cuyas funciones, más allá de servir para pagar a un consejero de la Junta más, aún no están para nada claras.

En definitiva, se abre una nueva legislatura, cuyo guión parece coincidir grosso modo con la que acaba de terminar. Quizá la única diferencia, además del cambio de cara de Mañueco por Herrera, sea que C’s ha pasado de apoyar y sostener el gobierno de la Junta del PP desde una teórica oposición, a integrarse como parte de un gobierno de coalición entre ambas formaciones. Veremos cómo se va desarrollando la legislatura y si el guión se mantiene hasta el final de la misma.