Sábado, 20 de julio de 2019

En color- o blanco y negro-

“Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, que debería enseñarse tempranamente a los niños pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros.”

(Julio Cortazar)

ENTRE PUENTES

 EN COLOR  O  BLANCO Y NEGRO

Durante mucho tiempo- al menos durante unos cuantos decenios-, las fotografías han sentado las bases, sobre las que se juzgan, y se recuerdan los momentos importantes. Hoy prácticamente todo el mundo es un fotógrafo, en su caminar diario cientos de fotografías, o videos, recogen en tiempo real lo que este aconteciendo en cualquier parte del mundo. Pero además de todo esto, todos tenemos un pequeño cofre, en el formato, que deseemos, en cual almacenamos, nuestras fotografías, que son para muchos de nosotros un tesoro íntimo, al que acudimos cuando queremos o sentimos añoranza de aquellos momentos, de aquellas personas, y seres queridos, que nos devuelven un poco a la nostalgia, de aquel tiempo pasado. Las fotografías ejercen un poder incomparable, para determinar lo que recordamos de los acontecimientos. Es sin duda el museo de la memoria.

Vivir es ser fotografiado, poseer el registro de la propia vida, y, por tanto, seguir viviendo, sin reparar o aseverando que no se repara, en las continuas cortesías de la cámara; o detenerse y posar, actuar es participar en la comunidad de las acciones registradas como imágenes. Las expresiones de complacencia ante muchas de las cosas que hoy se nos representan, son parte de nuestra historia. Hay una complacencia primordial en ser fotografiado, a lo cual no se tiende a reaccionar hoy  día con una mirada fija, directa y austera (como antaño), sino con regocijo. Los hechos están en parte concebidos para ser fotografiados. La sonrisa es una sonrisa dedicada a la cámara.

Evidentemente: la visión de las fotografías, puede despertarnos alegría, cierta nostalgia, o buenos y malos recuerdos. Hoy desgraciadamente vemos muchas imágenes donde el sufrimiento y las humillaciones de un ser humano hacia otros, es una realidad palpable ¿Cómo puede alguien sonreír ante estas aberraciones? Da la impresión de que es una pregunta ingenua, pues la  respuesta es, evidentemente; las personas hacen esto a otras personas. El abuso, la violación y el dolor infringido, están entre las formas de tortura más comunes. Y lo más detestable, pues se pretende que las fotos circulen y mucha gente las vea, en que todo esto había sido divertido. Y esa noción de esparcimiento es, por desgracia lo que algunos descerebrados le cuentan al mundo, o permiten mirando para otro lado; la verdadera vergüenza  y la creciente brutalidad endémica en los ritos grupales, de la juventud en acceso de euforia,  los vejámenes infligidos a los recién llegado en numerosos  bachilleratos,  y las humillaciones sexuales casi institucionales retrata una pauta de conducta criminal que desafía y desprecia manifiestamente cualquier convención humanitaria.

Así pues las fotografías seguirán siendo el museo de nuestra memoria, el recuerdo imborrable de nuestro paso del tiempo- cuando uno se va, queda la fotografía-. La nuestra es una sociedad en la cual antaño habríamos hecho lo imposible por ocultar los secretos de la vida privada, pero en actualidad clamamos por una invitación para revelarnos en un programa de televisión. Lo que hoy se muestra ante nuestros ojos, es la cultura de la desvergüenza, como reinante admiración de la brutalidad contumaz, las imágenes no desaparecerán, es la naturaleza del mundo digital en que vivimos, y hemos de reconocer que tenemos un problema entre nuestras manos.

Si, al parecer, una imagen vale más que mil palabras, seguiremos evocando y mirando aquellas, que ilustran nuestro entendimiento, aquellas que cautivan los recuerdos, aquellas que nos llevan por el sendero, de la ternura, de la lagrima en no pocos momentos. Y en aquellas que nos devuelven a un estado de ánimo, mezcla de sensaciones, que no podemos ocultar. Porque las fotografías somos nosotros, representativas y singulares de nuestra vida y sus fundamentos.-... ¡Sonría por favor!...

 

Fermín González- salamancartvaldia.es                        (blog taurinerías)