Miércoles, 17 de julio de 2019

¿Por qué este verano no me quito de la cabeza, ni en vacaciones, el tragicómico momento político español?

Quizás la respuesta a la pregunta se encuentra en el adjetivo “tragicómico” que me ha salido. Estoy seguro de que si fuera un momento político solamente cómico, pasaría de él, sin ninguna dificultad: hay  felizmente muchas situaciones cómicas, dentro y fuera de nuestro país, para obsesionarse con alguna. Si el momento fuera trágico también: el mal, el dolor ya se habría producido y pensar en él solo  serviría para amargarme las vacaciones.

Pero ¡qué difícil es desprenderse de una situación, relato( ¡estoy empezando a cansarme de la palabrita!) o momento tragicómico. Lo tragicómico chirría tanto que ocurre como si no te creyeras lo que estás viendo y oyendo: no me extrañó nada que una periodista, este domingo pasado, en el diario.es, hablara de “la parte contratante de la segunda parte contratante…”, aquel delicioso discurso de Groucho Marx, a propósito del ¿diálogo? entre P. Sanchez y P. Iglesias. Hay algo en esta tragicomedia que no encaja: ¿Cómo es posible que el concepto de COALICIÓN genere tantas angustias en la clase política española que todo lo paraliza, lo descabala, lo infantiliza? ¿Por qué en la constitución de ayuntamientos, incluso de comunidades autónomas, aunque con mucha dificultad, se está consiguiendo negociar coaliciones, y en el gobierno de la nación da un vértigo tan intenso que bloquea hasta las palabras y la capacidad de razonar?

¿Por qué los partidos de derechas consiguen rápidamente, aunque sea a gritos, e insultos incluidos, acuerdos para gobernar y los partidos de izquierdas empalidecen, titubean, nos hacen padecer un suspense y una ineficacia administrativa que no nos merecemos?

¡Conseguir el poder parece ser algo muy distinto para las fuerzas de la derecha y las fuerzas de la izquierda! Así que EJERCERLO debe ser el meollo de la cuestión, me respondo como ignorante ciudadano ajeno al ejercicio de la política.

No hablemos de una coalición entre un partido de izquierda y uno de derecha, o centro-derecha: Desde tiempos remotos el Sr. Rivera repite un compulsivo “no” a cualquier colaboración con la izquierda. Por lo que vemos ese “no es no” de Ciudadanos no se lo cree mucho el PSOE e insiste en pretender alguna colaboración; “no, si está cerca Podemos”,  ha debido ser la respuesta del Sr. Rivera.

En fin, lo que no me puedo creer es que esta tragicomedia haya comenzado en la primera mitad del siglo XX y aún siga la misma función. Y si yo no me lo creo, ¿habrá alguien de las jóvenes generaciones que no nacieron hasta los 80 o 90, que pueda creérselo? ¿Que una tragicomedia pueda durar tanto? Imposible.

Ni la periodista alemana la pasada semana lo entendía; se lo preguntó a la ministra Celaá: ¿por qué no puede haber en España un gobierno de coalición? Y esta le respondió que España sigue siendo distinta, por eso no lo entiende.

Nos van las tragicomedias.