Martes, 25 de junio de 2019
Béjar al día

Un jardín contemporáneo en la villa renacentista de El Bosque de Béjar

Béjar al Día descubre los secretos del nuevo jardín de la mano del arquitecto paisajista José Carlos Sanz Belloso

Jardín del arquitecto paisajista José Carlos Sanz Belloso

El sábado ha tenido lugar una jornada de puertas abiertas en la villa renacentista de El Bosque, con el fin de poner en funcionamiento la iluminación ornamental del nuevo jardín de entrada, obra del arquitecto paisajista José Carlos Sanz Belloso; del invernadero, y la puesta en marcha de la Fuente de la Sábana, la fuente barroca del jardín histórico que antiguamente funcionaba mediante un sistema de vasos comunicantes y que en la actualidad ha recuperado su actividad mediante una bomba que hace que todos los caños vuelvan a manar como antaño.

Numeroso público se ha desplazado en la tarde del sábado para ver la iluminación nocturna y entre ellos ha estado José Carlos Sanz Belloso, con quien SALAMANCArtv Béjar al Día ha tenido ocasión de charlar para conocer las singularidades del jardín que ha recuperado el espacio norte del palacete.

Según palabras del arquitecto, se ha recuperado en este espacio una plaza que antiguamente estaba inundada y llena de humedades, sin ningún uso conocido tras haber desaparecido el culto en la capilla. El lugar no tenía posibilidades de desarrollo por el grado de humedad y de encharcamiento en el que estaba toda la fachada, por lo que ha sido necesario corregir y sanear el problema antes de generar la plaza, que responde a un trazado de jardín de crucero, en cuatro cuarteles, con calles en cruz y jardines perimetrales, propiciando una plaza accesible, segura y cómoda con unas jardineras que se pueden mover de forma independiente para ampliar un espacio de casi 400 m2  en otro mayor con el fin de poder albergar actividades de todo tipo. Con ello se ha rescatado un espacio público para la ciudad con una sala abierta y se ha dado acceso a través de ella a la capilla, que podría también recobrar su uso litúrgico para ceremonias como bodas u otros acontecimientos, un espacio suficiente para poner bancos y otros elementos de mobiliario o como lugar de espera y descanso de los visitantes.

Todas las losas que han salido de los pavimentos antiguos se han recuperado y se han vuelto a colocar con una configuración en crucero, similar a la que existía pero tomando como referencia el eje principal del palacio y centrando el eje longitudinal con el eje histórico que tenía con la capilla, no con la calleja que queda entre las caballerizas y el muro de contención, que no conduciría más que a un callejón, lo cual no tendría sentido. Por tanto considera José Carlos Sanz Belloso que plantear un jardín simétrico renacentista con cuatro cuarteles con el eje longitudinal enfocando a esa calleja, es un error de bulto que ningún trazador de jardines podría cometer en ningún caso, y en este sentido hace referencia a algunas propuestas en las que se plantea un jardín inventado renacentista, que considera que no atiende ni a la geología, ni a la geometría, ni a la configuración geológica del terreno, ni tiene en cuenta los afloramientos de tierra, ni el problema de terrazas, ni las dificultades de las inundaciones de agua.

La vieja portada de los años sesenta que se encontraba acotando la antigua plazoleta de entrada al palacete, de un estilo dudoso y sin mayor interés, ha añadido el arquitecto, se ha retirado y reutilizado como elementos integrados en el nuevo jardín, dejando las piezas numeradas e identificadas para que en cualquier momento se puedan desmontar y volver a configurar en su sitio e en otro lugar, sin embargo señala que no hay nada que indique que un elemento de esos años, en los que irrumpe el plástico, el linóleo y el aluminio como elementos de arquitectura, una portada adintelada sin autoría clara, sea en estos momentos un elemento digno de conservarse en el lugar en el que estaba, interrumpiendo la dimensión de la nueva plaza. Añade que se trata de una obra de cantería menor sin interés y un obstáculo para el desarrollo de actividades en la ampliación de la plaza que cortaría el campo de visión, algo que no se ve interrumpido por las jardineras de madera y metal, que ahora se encuentran en ese lugar, porque son móviles. También asegura que la puerta adintelada supondría un obstáculo para futura obras de restauración de las edificaciones, ya que habría que desmontarla y se trata de un anacronismo que no casa con la historia ni con la geometría ni con la composición clasicista de un palacio renacentista manierista, por tratarse de un elemento disonante que producía confusión y sólo restaba valor al monumento.

Por otra parte Sanz Belloso señala que se ha hecho una restauración por repristinación o recreación de un jardín medieval en asociación con los restos arqueológicos tardo-medievales que se han localizado, conservado, consolidado, documentado y protegido, que coexisten en el sitio original y que podrían verse en cualquier momento; posiblemente originarios de la primera implantación previa a una posible casa de montería o establos mixtos, anteriores a la construcción del palacete y que son un valor añadido más que se ha recuperado.

En cuanto al nuevo jardín el arquitecto paisajista ha explicado que se trata de un jardín contemporáneo, que no responde a esquemas de un falso histórico, ni a una copia de otro jardín de otro sitio, que no se ha tratado de incrustar  de forma inverosímil y mentirosa, algo que ya nunca se hace en restauración.

Se han establecido diferentes espacios con recorridos para el descanso o para la lectura, con diversos tipos de plantaciones, recuperándose el boj en porte arbóreo, una planta original del jardín, la más antigua, más valiosa y el elemento vegetal más importante de El Bosque, una rareza botánica, una singularidad y un atractivo para la jardinería del propio jardín.

En este espacio se ha construido un banco encespedado como los que había en la Edad Media en los jardines de castillos y palacios, el propio arquitecto señala que se trata de una cita culta y una rareza jardinera que si no es única en España en un jardín público, habrá muy pocos, y está en estado de prueba para hacer una alfombra vegetal en pradera rústica que vuelve verticalmente forrándolo y haciendo un asiento con respaldo en cestería de castaño que está elaborando un artesano de Montemayor del Río y aún está pendiente de ser fijado en el banco del frente del jardín y en el espacio de media luna presidido por los tres tilos que crearán una estancia de sombra.

También se han colocado celosías similares a las que aparecen en las miniaturas medievales tanto en espacios de ámbito religioso, donde aparece la Virgen entre rosas, como en el ámbito laico de palacios y castillos, en los que el amor palaciego y galante se traducía en imágenes de parejas entre rosaledas. Este efecto, según Sanz Belloso, se conseguirá con diferentes variedades de rosas creando emparrados de aire y a escala medieval, en consonancia con el tamaño de la plaza, dispuestos en una sucesión de terrazas que a la vez sirven de contrafuerte al empuje del muro de contención del Prao Chiquero, resolviendo con ello el problema de humedades, de manantiales y de surgencias de agua que inundaban la plaza, mediante un muy elaborado sistema de drenajes, que atacan cada manadero en su sitio y reconducen el agua y la canalizan a una atarjea del siglo XVI que se ha restaurado y se ha hecho operativa para que todo el agua de drenes no inunde la plaza.

No falta el guiño manierista del artista a los jardines de Bomarzo, donde la arquitectura se desnivela y se generan distorsiones, donde el clasicismo se difumina entre juegos que no son simétricos ni especulares, creando pequeños hitos e interferencias en los espacios de los jardines y haciendo que un pequeño espacio como este sea más versátil en recorridos y mucho más grande de lo que era un espacio sin uso, con árboles de coníferas americanas que considera el autor que eran inadecuados en un jardín renacentista, coníferas sin historia ni envergadura y con escaso valor botánico, que crecían en un sustrato de tierra pobre y pequeño, que en unos años podrían volcar.

Otra licencia de autor es la recreación de una rocalla medieval del jardín ageste que sorprende en la zona alta del nuevo espacio ajardinado, el arquitecto ha explicado que en el interior hay una gran piedra de roca madre en vuelo a mitad de altura e inestable, una roca viva que no era cuestión de dinamitar y que estaba sujetada antes por el talud basurero que actuaba a modo de contención. Ante esta eventualidad, para suplir la función portante se ha aplicado un sistema de cerrojos que funciona con los muros de mampostería como contrafuertes, porque hay un empuje considerable del terreno con numerosas entradas de agua que se han recogido todas ellas con arquetas y con sistemas de dreno, y con la gran piedra la solución ha sido calzarla por debajo hasta llegar a la cimentación recreando el tema de la rocalla, con una parte superior con bolos sueltos de piedra montados por expertos canteros mamposteros, en estabilidad perfecta, que ayudan a coronar el muro y sin estar rellenos de piedra pueden propiciar distintos nichos ecológicos para pequeños roedores, avifauna, insectos o pequeños reptiles, habitantes que darán vida al jardín y contribuirán a su mantenimiento. Con ello además el artista ha querido hacer una referencia a los Picos de Valdesangil, a esa naturaleza agreste y al valor estético que se le da a los paisajes construidos por el tiempo, por el viento, el agua y el hielo, señas de identidad de Béjar que se observan al llegar a la ciudad, como esculturas naturales que llaman poderosamente la atención del viajero, bolos que además funcionan como coronación de una rocalla agreste medieval, recreando artificialmente un trozo de naturaleza.

Otro detalle del jardín que llama la atención es una tapa de arqueta con un rebaje en la parte superior, preguntado José Carlos Sanz por el extraño elemento nos contesta que se trata del aprovechamiento de una simple tapa de arqueta para que sirva de bebedero a los pájaros cuando retenga el agua de lluvia y para que además sea un lugar de ofrenda para ellos, en el que los visitantes puedan depositar migas o semillas.

Con esta intervención El Bosque ya tiene instalaciones de abastecimiento de agua potable que llegan al palacete y a las caballerizas. Se ha instalado iluminación ornamental en el jardín y la acometida para el palacio, además ya se cuenta con una red de saneamiento conectada al alcantarillado municipal que va a la depuradora de Béjar, y se ha instaldo un hidrante de incendios completamente operativo. También se ha colocado una instalación de riego por mangueras tapadas por tapas de piedra. Mejoras menos vistosas pero que son imprescindibles para el mantenimiento de la única villa renacentista completa que se conserva en España.

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