Domingo, 19 de mayo de 2019

“Ayudamos a las jóvenes a salir adelante y tener una vida normalizada con sus bebés”

“Llegan rotas, con heridas fuertes”, explica Rosario Álvarez, directora del centro materno infantil Ave María, que acoge en un ambiente familiar 14 mujeres gestantes o con menores

El centro materno infantil Ave María ofrece apoyo, ayuda y orientación a las jóvenes madres

Una joven universitaria, embarazada, se tiró por la Peña Celestina acosada por la presión social. Fue uno de los motivos que llevaron al sacerdote Doroteo Hernández Vera, en el año 1947, a poner en marcha en la calle Libreros un centro “para estar al lado de la mujer en un momento especialmente delicado”.

Han pasado 72 años y el centro materno infantil Ave María, ubicado en Santa Marta de Tormes desde 1974, sigue cumpliendo los fines para el que fue creado el pasado siglo. Ofrecer un hogar para la mujer embarazada o con hijos menores porque, como explica su directora, Rosario Álvarez ‘Chari’, “vienen rotas, con heridas muy fuertes, solas y es un momento muy duro para ellas”, por lo que el apoyo psicológico resulta fundamental y la base afectiva, clave para estas jóvenes.

En un ambiente familiar, de cercanía y acogida, este centro materno infantil recibe a mujeres gestantes o con niños muy pequeños. Adolescentes, mayores de edad, españolas, inmigrantes, con un bebé o con más… aquí encuentran un hogar y disponen de apoyo psicológico, orientación y ayuda para conciliar el cuidado de su hijo con la vida laboral. "Este centro es para que, la que quiera, salga adelante y tenga una vida normalizada". Es el gran objetivo de este centro materno infantil con una larga vida, por el que han pasado centenares de madres y bebés. 

Estancias de las madres que pueden prolongarse hasta los cinco años

Al frente del centro materno infantil desde hace 17 años, Rosario Álvarez destaca que es un sitio para que las jóvenes dispongan de una vida normalizada. Con unas amplias instalaciones que invitan al sosiego y a la calma y en un ambiente familiar, el centro acoge a las jóvenes, las ayuda, mantiene y prepara para que, finalizada una estancia que puede prolongarse entre cuatro y cinco años, la madre y su hijo puedan integrarse en la sociedad de forma satisfactoria.

Con situaciones “delicadas” de las mujeres que llegan al centro, el perfil es variado, aunque son, sobre todo, muy jóvenes con un nivel cultural bajo en general, con algún caso de menores autorizadas por los padres para permanecer en este centro.

La directora explica que actualmente son tres los perfiles de las mujeres que son atendidas. Por un lado, emigrantes sin documentos, “con muchos problemas para encontrar trabajo”; por otro, española joven con familia en dificultades y un tercer perfil de jóvenes, adoptadas en la segunda infancia (6-7 años), que llegan “con una mochila” y los padres tienen muchos problemas para afrontar situaciones como el embarazo o ya ha han salido del ámbito familiar.

Rosario Álvarez: “La mayor satisfacción es conseguir que salgan adelante”

Con las plazas disponibles siempre ocupadas, actualmente son 14 las madres atendidas en este centro, con bebés de todas las edades. Su día a día depende de la actividad de la madre, si estudia o está realizando cursos formativos.

“Cada una tiene su programa en función de su situación”. Los más pequeños –hasta los seis meses- se quedan en la ludoteca del centro materno, el resto acude a la guardería municipal mientras las madres acuden a los institutos o a sus cursos de formación. En algunos casos, hay madres que también colaboran en el servicio de la ludoteca para los niños que se quedan en el centro. Por la tarde, las madres se reparten tareas asignadas en el centro y, por la tarde, los niños cuentan con servicio de ludoteca para que las mamás puedan estudiar o realizar cursos y talleres.

Centro privado, creado por la Institución Secular Cruzada Evangélica, la directora destaca la buena relación con instituciones como el Ayuntamiento de Santa Marta, Cruz Roja, Cáritas o Diputación y centenares de anécdotas de madres y niños que han pasado por este centro. Y, como manifiesta, “la mayor satisfacción es hacer todo lo que puedo para que estas chicas salgan adelante, que tengan una vida normalizada”. Con un alto porcentaje de mujeres que consiguen finalizar su proceso y se marchan del centro con formación, hay algún caso, lamenta, “que no aguantan, terminan antes y otras recapacitan y vuelven”.

Importante labor del voluntariado

El equipo del centro materno Ave María lo forman una psicóloga, dos trabajadores sociales, dos educadores sociales y personal de apoyo. Asimismo, la directora resalta la labor que desempeña un amplio equipo de voluntarios “que son de gran apoyo”. Personas que participan en la ludoteca, talleres de teatro, profesores, psicólogos infantiles, universitarios “labor fundamental también porque contribuye a que las jóvenes se relacionan con personas que tienen una vida normalizada y unas expectativas de vida, descubren que hay otras cosas”.

Cassandra: “Somos una gran familia”

“Gracias al centro Ave María estoy con mi hijo. Los servicios sociales me lo retiraron cuando tenía siete meses, estuve luchando y llorando, sufriendo, solo para recuperarlo, y lo conseguí”. Es el testimonio de Cassandra, que afirma que está contenta “porque mi hijo está conmigo y porque estoy estudiando hostelería y formándome como una familia con mi hijo. En el centro materno infantil somos una gran familia, entre todos somos una gran familia”, explica Cassandra.

Estefanelly: “Llegué embarazada, menor y sin nada, me voy con más de lo que esperaba”

Estefanelly, de 22 años, llegó al centro hace cuatro años embarazada y menor de edad, sin papeles y sin un lugar a donde ir.  “Soy dominicana y toda mi familia está allí. El centro me ha acogido y en todos estos años ha sido mi familia.  Doy gracias a las personas que han estado siempre a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida, en especial a Chari, la Directora del centro. Gracias a ella tengo ahora la oportunidad de darle una buena educación a mi hijo y salir adelante con él. “Personalmente me considero una persona más feliz más tranquila y sobre todo más entregada a mi niño. “Llegué sin nada y me voy con más de lo que esperaba. Gracias a todos por aguantarme  y no perder la fe en mí. Hoy soy lo que soy gracia a todos los que me han ayudado. Yo les aconsejaría a todas las chicas que se encuentran en una situación parecida, que aprovechen al máximo las oportunidades que les da la vida y salir adelante con nuestros hijos, porque al fin y al cabo ellos no eligieron esto”, explica en su testimonio.

  • Instalaciones del centro que dirige Rosario Álvarez desde hace 17 años