Sábado, 15 de junio de 2019

Torrente Ballester, las huellas del escritor y profesor en Salamanca

Desde la biblioteca municipal que lleva su nombre, a las dos esculturas que recuerdan al autor gallego y salmantino de adopción tras residir en la ciudad durante un cuarto de siglo
Escultura de Torrente Ballester junto a la biblioteca municipal que lleva su nombre en Salamanca

“La literatura se aposentó en mis entrañas como un virus contra el que no caben defensas”. Las palabras son del escritor y profesor de Literatura Gonzalo Torrente Ballester, a quien Salamanca dedica el Día del Libro (este 23 de abril en la Plaza Mayor), coincidiendo con el 20 aniversario de su fallecimiento. Un homenaje, rodeado de libros, a este salmantino de adopción tras residir en la ciudad durante un cuarto de siglo. Nacido en A Coruña en 1910, falleció en Salamanca el 27 de enero de 1999, ciudad a la que llegó en 1972 y donde ejerció como profesor en el Instituto Torres Villarroel. 

El autor, entre otros, de la trilogía de ‘Los gozos y las sombras’ que empezó a publicar en 1957, ‘La saga/fuga de J.B.’, ‘Crónica del rey pasmado’ (1989) o ‘Los años indecisos’ (1997), fue galardonado con numerosos premios, como el Premio Cervantes (1985), Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982) y Premio Nacional de Narrativa (1981), y miembro de la Real Academia Española desde 1977 (sillón E). En 1987 fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca.

Torrente Ballester es uno de los autores más importantes de la literatura española del siglo XX, y al que se ha definido como ese autor que supo aunar en su obra lo racional y lo mágico, la lógica y la imaginación. Su recuerdo sigue presente en la ciudad en la que desarrolló gran parte de su faceta como escritor. Recorremos algunas de sus huellas.

Entre libros

La biblioteca municipal que lleva su nombre, la Biblioteca Torrente Ballester, es un espacio de referencia cultural de la ciudad y cabecera de la Red de Bibliotecas Municipales. A la entrada, una escultura en bronce del escritor, con un libro en la mano izquierda y un bastón en la mano derecha, como testigo del espacio abierto y dinámico en el que se ha transformado esta biblioteca. Torrente Ballester también tiene su calle. En este caso, lleva su nombre el paseo que une la ciudad con el polígono de Los Villares.

En un centenario café

Y hay otro rincón desde el que Torrente Ballester sigue siendo testigo del día a día de la ciudad. En la Plaza Mayor, en el centenario café Novelty, donde desde el año 2000 la escultura del literato tiene reservado un sitio privilegiado. Una escultura realizada por el escultor Fernando Mayoral y ubicada en una de las mesas del café del que Torrente era asiduo visitante. La cercanía del Día del Libro, la jornada en la que las librerías salen a la calle para acercar los libros al público en general, es la mejor excusa para recuperar la obra y la figura de Torrente Ballester, y que va mucho más allá de su faceta como escritor y profesor, porque también fue un estudioso de la Historia, periodista, fotógrafo, aficionado a la música y a las artes plásticas, autor teatral y guionista de cine. Y un último apunte, cabe recordar que Torrente Ballester fue también pregonero vitalicio de la Feria del Libro de Salamanca.