SEMANA SANTA EN MARRUECOS

El día once de abril por la noche salíamos otra vez para Marruecos con dos autobuses litera desde la Casa Escuela Santiago Uno, chicos y educadores, hemos regresado la madrugada del veinte de abril, después de recorrer Asilah, Rabat, Marrakech, gargantas del Todra, desierto en Merzouga, Fez, Chaouen, etc.

Con chicos nuevos que bajaban por primera vez y con educadores e hijos de educadores también nuevos en esta aventura.

Los que hemos bajado más veces y lo hacemos en verano para recuperar escuelas, percibimos muchas evoluciones en los que bajan y en el país.

Este año lo que más me ha impresionado sin duda ha sido los niños que por oleadas se metían debajo de nuestro autobús jugándose la vida. Yo creo que más que otras veces que hemos bajado.

Con nosotros bajaba un niño que subió así y que ya es legal y estudia y le va muy bien en nuestra casa escuela. El subió debajo de un camión con un amigo que al meterse más en el centro murió aplastado al entrar el camión en el barco y bajar la suspensión.

Este niño se encontró con su madre en Marrakech y ha estado dos días con ella y un hermano mayor, os podéis imaginar la carga emotiva del encuentro. Perfectamente una escena de la Semana Santa real aunque profesen otra religión.

Calles más limpias, zonas con muchos más turistas y guías que te hablan de las maravillas del rey y del país mientras ves tantos niños jugándose la vida y tres educadores nuestros que trabajan en España. Sin contar las empresas españolas y europeas que trasladan sedes por la mano de obra más barata. Esta vez no vimos la explotación infantil que vimos en los gremios de las alfombras, etc. Pero eso no significa que no la haya.

Yo mientras subía la gran duna, con el aneurisma a cuestas pensaba en el esfuerzo de esos niños persiguiendo un sueño. También pienso en los muchos que se plantean retos deportivos por buscar algún sentido a su vida, donde no tienen que jugársela para sobrevivir ellos y sus familias, sino un placer o mística inventada.

Como siempre estas convivencias interculturales, estas mezclas de nuestras familias biológicas y del trabajo que es algo más. Esas tantas fotos de atardeceres o amaneceres en el desierto, con las kasbas de adobe. Persiguiendo la foto de una verdad efímera, que humanice los conflictos y las injusticias y que se pueda redefinir a una realidad más amable.

El país de los sentidos, otra vez me pone en evidencia delante de mi hija pequeña y de los chicos y chicas de los que soy responsable. Seguimos asumiendo riesgos con un espíritu crítico, de superación para nuestros chicos, de confrontación con las realidades, de búsqueda de nosotros mismos y de oportunidades para todos. Permite un sentimiento distinto del domingo de Pascua, donde se predica la mayor esperanza en la Resurreción de los crucificados que son muchos.