La importancia del perdón en Cuaresma (y siempre)

 

La necesidad de perdonar aparece en la Biblia, más que como un consejo, como un mandato. Pero lo cierto es que es una necesidad. Si no perdonas, acabas enfermando. El perdón es un problema psicológico, es una carga que conviene quitarse de encima cuanto antes porque te genera strees, te genera odio, ira, rabia y malestar, te aleja de los que eran importantes para ti y la falta de perdón te hace decidir cosas que tu no quieres para tu vida.

Por el contrario; la abundancia de perdón hace que tu vida sea mucho más maleable, mucho más comprensible, más humana, más adaptable a la situación real en la que vives. El perdón hace que te puedas reír de ti mismo, que aceptes que eres IMPERFECTO y te abre la ventana para poder mirar a todos los imperfectos que te rodean, aceptándolos con sus imperfecciones. Es insoportable vivir con un PERFECTO porque te hace ver, de manera continua, lo poca cosa que tú eres. Por eso, el perdón es necesario.

Jesús nos dibuja una situación que se repite en nuestro mundo continuamente. Miramos al mundo imperfecto desde nuestra postura de perfectos y no vemos el ridículo que estamos haciendo porque nuestra imperfección es mucho más grande y más profunda y cuando nos creemos importantes, deberíamos ser capaces de darnos un bofetón a nosotros mismos.

El perdón es medicinal, el perdón es liberador en todas sus direcciones. Tanto si yo decido perdonar al que me está haciendo sufrir como si recibo el perdón de quien yo pensaba que nunca me perdonaría.

Aunque, LO QUE MÁS NOS CUESTA ES PERDONARNOS A NOSOTROS MISMOS. Debemos perdonarnos no ser perfectos, porque la gente nos quiere así. Nuestros hermanos nos aceptan como somos, por eso es necesario perdonarnos a nosotros mismos, para poder empezar a sentirnos a gusto en este mundo y poder saborear todo lo bueno que nos estamos auto negando porque no nos perdonamos.

Pero, con todo, si nos entra la duda, recordémonos mutuamente, que Dios nos perdonó, nos perdona y nos perdonará.

Sólo desde ahí podremos cuidar verdaderamente a los imperfectos que atendemos en Cáritas. Porque nos perdonaron, podemos perdonarlos y aceptar esos vacíos humanos que encontramos en ellos, vacíos que contribuimos a regenerar con ayuda de nuestros recursos.