Domingo, 25 de agosto de 2019

Políticos en bancarrota

La clase política está en los últimos lugares de valoración por parte de los españoles

La clase política está en los últimos lugares de valoración por parte de los españoles. Según las encuestas sólo diez de cada cien ciudadanos confía en los políticos. Lo que no señalan las encuestas es que ese diez por ciento corresponde a sus familiares y amigos con posibilidades de recibir sus favores. Para el noventa por ciento restante no son otra cosa que personas que en nombre de unas siglas han hecho el gran negocio de su vida, y tan mal uso han hecho de sus cargos, que ya ni sus militantes apuestan por ellos.

La clase política está en los últimos lugares de valoración por parte de los españoles. Hoy por hoy ya da igual que sean de partidos de izquierda que de derechas, que hayan gobernado o que no lo hayan hecho, que se trate de formaciones tradicionales o de formaciones emergentes, lo único cierto es que los españoles no creen en sus políticos y lo más grave: ninguno hace nada por que recuperen la confianza, más bien se esfuerzan en hacer lo posible para que no la recuperen jamás. Lo que sí tienen todos en común es su habilidad para crear problemas donde no los hay incluso.

La clase política está en los últimos lugares de valoración por parte de los españoles. Unos y otros han alcanzado tales cuotas   de desprestigio que por primera vez en cuarenta años de democracia puede decirse que es tan peligroso no acudir a las urnas el próximo 28 como acudir a votar. Todos están empeñados en volver a tiempos pasados, y si unos corren, los otros vuelan, lo que todos pretenden  es ser el primero en conseguirlo.

Ante esta situación puede afirmarse que los políticos españoles están en bancarrota y ninguno merece el voto de los españoles porque ni siquiera reconocen su incapacidad para gobernar.