Jueves, 22 de agosto de 2019

“En los últimos 3 años Salamanca ha perdido 18 centros educativos públicos”

Este colectivo asegura que “la acción de los poderes públicos ha provocado que más del 32% de los alumnos se decanten por una enseñanza privada”

José Luis Domínguez y Rubén Guillén Castaña, representantes del movimiento por la escuela pública, laica y gratuita de Salamanca. Foto de Elena López

José Luis Domínguez y Rubén Guillén Castaña, representantes del movimiento por la escuela pública, laica y gratuita de Salamanca, han criticado este lunes que “las administraciones no hacen campaña ni difusión de su enseñanza. La acción de los poderes públicos ha provocado que más del 32% de los alumnos se decanten por una enseñanza privada, en detrimento de la escuela pública. Únicamente Extremadura posee más colegios públicos que privados”.

En este sentido, argumentaban que “los centros públicos cada vez cuentan con mejores recursos e instalaciones. Es un servicio que pagamos, de calidad y que debemos disfrutar y luchar por mejorar. Se trata además de un elemento esencial de cohesión social que refleja mejor la sociedad actual y, por tanto, ofrece una mejor preparación”.

Este colectivo defiende la escuela pública porque “es una enseñanza de calidad. El informe PISA pone de manifiesto que la escuela rural de Castilla y León ha sido un éxito rotundo”. Por eso, lamentan que “en los últimos 3 años 18 centros públicos han sido cerrados en Salamanca, mientras los centros privados aumentan sus plazas.”

En esta línea, añadían que “la educación pública debería revertir los recortes efectuados volviendo a dotarse de una economía solvente a través de la cual llevar a cabo la formación de un profesorado de calidad, campañas de visibilización o el aumento de becas, tanto en primaria como en secundaria y enseñanza universitaria. Todo ello enfocado a lograr una escuela laica, gratuita y de calidad”.

Esta plataforma reivindica que los equipos directivos vuelvan a ser democráticos, “pues es la administración quien elige al director y este a su vez al equipo directivo”. 

Desde su punto de vista, “se contraponen dos perspectivas de la enseñanza: como derecho primordial y como un negocio que se sostiene mediante clientes”.

Finalmente, sostienen que “la enseñanza de la religión no tiene nada que ver su verdadera esencia, sino que se limita a actividades lúdicas y atractivas para el alumnado. Su aplicación no está clara, sin embargo, la calificación media es de un 8”.

Fotos de Elena López