Sábado, 14 de diciembre de 2019

Los viernes por el futuro 

Si ‘los lunes al sol’ (la hermosa película de Fernando León de Aranoa) llamaba la atención hace unos años sobre el problema del paro y el desempleo en nuestra sociedad; hoy, otra iniciativa, no menos hermosa, urgente y necesaria, nos vuelve a llamar la atención sobre un gravísimo problema que tenemos como habitantes del planeta tierra: la destrucción a la que estamos sometiendo nuestra gran casa cósmica, debido al cambio climático, a los plásticos, a los derroches de energías…, en definitiva a una actitud despilfarradora y no sostenible hacia nuestro planeta.
    Tal iniciativa, bajo el marbete de ‘los viernes por el futuro’, parte de una adolescente sueca, Greta Thunberg, y su mecha está prendiendo en los niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo. Serán ellos quienes tendrán que tirarnos de las orejas a todos los adultos (gobernantes, empresarios, financieros, industriales…y ciudadanos comunes), para que tomemos conciencia del desastre que estamos provocando con nuestras actitudes tan irresponsables desde hace décadas, en que se están esquilmando los recursos de la tierra, convirtiéndola al tiempo en un enorme estercolero irrespirable, en el que cada vez es más imposible vivir e incluso sobrevivir.
    Esta madrugada, una emisora de radio difundía un mensaje de voz de un niño y una niña de Aranjuez, en el que nos hacían a todos un hermoso y diáfano llamamiento para que tomemos medidas con el objeto de evitar esa destrucción de nuestro planeta, en la que estamos embarcados, de un modo inconsciente, sin que parezca que ello nos importe en absoluto.
    Si nos damos una vuelta, un día cualquiera de diario, por cada una de las ciudades en que vivimos, y vamos observando con detalle, percibimos enseguida el enorme despilfarro existente, que, además y por desgracia, nos parece lo más normal del mundo: saturación de automóviles circulando; calefacciones en funcionamiento sin que haga apenas frío; estufas flamígeras en las entradas de bares y cafeterías, para que los fumadores no se quejen y no disminuya el consumo; iluminaciones eléctricas por doquier, totalmente innecesarias, a pleno día, en cualquier oficina, tienda, establecimiento, etc. Y todo ello nos parece lo más normal del mundo, cuando supone un derroche que tendríamos que evitar.
    Los viernes por el futuro ya están aquí. Son un aldabonazo en nuestras conciencias, para que hagamos algo y tratemos de evitar esa caída libre en la que estamos y por la que transitamos tan inconscientes y felices, como si no pasara nada.
–Total –parecen decir los cínicos– los que vengan después ya se las apañarán como puedan.
De ahí que, frente a todo esto, sea bueno ese aldabonazo que nos lanzan los niños, adolescentes y jóvenes de ‘los viernes por el futuro’. Bienvenida sea tal iniciativa, que es global y que apela a nuestras conciencias, así como a un cambio de actitud humana universal, para que la tierra siga un itinerario sostenible, para que pueda seguir siendo la casa de todos y para todos.