Domingo, 24 de marzo de 2019

La importancia de una buena cultura organizativa

La actitud de los jugadores que están en el banquillo puede resultar un seminario en sociología
Pep Guardiola, entrenador

             En estos días se publicó un libro firmado por Damián Hughes que bucea en la cultura del F. C. Barcelona intentando extraer recetas de éxito. Por supuesto, transportables no solo a otros equipos de fútbol sino a empresas que compiten al máximo nivel. El libro en cuestión, titulado “El secreto del Barcelona”, va desmenuzando ideas y propuestas con el fin de avanzar en la mejora de la gestión. Y es muy llamativo ya su “Prefacio”, que transcribimos, seguramente sería interesante para las próximas decisiones que tendrá que tomar el Real Madrid en su planificación de la próxima plantilla para el próximo ejercicio. Quizás el mayor problema es que el presidente del Real Madrid no tiene decidido quién será el próximo entrenador, pero ya son muchas las ocasiones en que Florentino Pérez decidió fichajes sin consultar de una manera colegiada.

            Y plasmo dicho “Prefacio”: “La verdadera prueba de cómo es una cultura es el comportamiento de la gente cuando nadie mira”. (Anónimo). … El tiro, veloz, como un rayo, esquivó la estirada desesperada del portero, pasó por el exterior del palo y no entró por escasos centímetros… Antes de que la multitud tuviera la oportunidad de procesar lo que había pasado y de reaccionar en consecuencia, Pep Guardiola, en su primera temporada como entrenador del Fútbol Club Barcelona, se giró de inmediato para mirar a su banquillo. Quería hacer una foto mental de los suplentes. Quería observar su reacción frente a lo que acababa de ocurrir… Algunos de los jugadores saltaron de los asientos anticipándose a que el balón se alojara en el fondo de la red, antes de llevarse las manos a la cabeza por la frustración de ver que su equipo no había desempatado. Otros, ni se movieron ni reaccionaron de ninguna forma, parecían indiferentes a lo que acababa de ocurrir ante sus propios ojos. Este desinterés transmitía su infelicidad personal al no haber sido incluidos ene la alineación inicial”. 

            Esta escena es muy típica en un banquillo. Y puede resultar un seminario en sociología. Por eso, la conclusión es contundente. Y el libro en su “Prefacio” remata: “El verano siguiente, todos los jugadores que no habían mostrado ninguna reacción habían dejado el club”. ¿Curioso, no?