Domingo, 25 de agosto de 2019

De PODEMOS a ¿Podremos?

Creo que hoy es un buen momento para, actualizandolo un poco, recuperar una colaboración que se publicó el 15 de abril de 2106.

¡Qué lástima! Sinceramente lo digo. ¡Cuántas energías desperdiciadas! ¡Cuántas ilusiones rotas! ¡Cuántas esperanzas truncadas! Está claro que nuestros políticos no han entendido el mensaje de las urnas. Hemos pasado del optimismo de muchos al desengaño de casi todos en apenas 3 años, porque nos espera más de lo mismo.

Todos afirmar continuar con la mano tendida, todos dicen que lo intentarán hasta el último momento, pero sus gestos transmiten mensajes de intolerancia, cada uno enrocado en su postura. Parece que hemos entrado de nuevo en fase de campaña y todos quieren colocarse bien en la línea de salida diciendo a coro “pío, pío que yo no he sido” y culpándose unos a otros de lo que será, desgraciadamente, un nuevo fracaso de toda nuestra clase política, tanto de la vieja y de la nueva.

¿Qué entienden nuestros diputados, senadores y presidentes de autonomías actuales por hacer política? En mi opinión, entre ellos impera el pensamiento de Maquiavelo es decir un gobernante debe mantener el poder por cualquier medio, debe hacer todo lo posible para que no se lo quiten y así es como los fines justifican los medios.

El Partido Popular endurece sus posturas con un nuevo presidente que nos retrotrae a los trasnochados tiempos de Aznar, pero que quiere tomar impulso en su lamentable logro de la Presidencia de Andalucía, mediante no sabemos que oscuros pactos con un recién estrenado partido que le adelanta por la derecha. El Partido Socialista y su Secretario General, saben que se lo juegan todo si no logran formar gobierno para lo que necesitan conformar un fuerte grupo de progresistas y también tienen “fugas” como la reciente de Soraya Rodríguez exportavoz del gobierno a quien tientan los de Rivera. Ciudadanos, aún no sabe que quiere ser de mayor. Rivera lo mismo presume de haber fichado a Silvia Clemente arrebatándosela al PP de Castilla y León, que la deja a los pies de los caballos de unas primarias. A lo que hay que sumar que su segunda de abordo, Inés Arrimadas, que tanto insistió en que su sitio estaba en Cataluña hace muy pocos meses, se lanza al ruedo nacional, dice que para solucionar los problemas de aquella comunidad desde Madrid.

¿Y Podemos? Pues siguen disolviéndose como un azucarillo en un vaso de agua. Iñigo Herrejón, cansado de ser ninguneado se marcha, como antes lo hizo Carolina Bescansa o más recientemente Ramón Espinar, Olga Jiménez presidenta del comité de garantías de la ejecutiva y Antonio Montiel, en Valencia. A nivel local las relaciones entre Gabriel Ricos y Gabriel de Mora con Virginia Carrera parece que no son muy fluidas. Este miércoles anunciaron que Pablo Iglesias vuelve, pues no sé si será bueno porque algunas de las decisiones que últimamente ha tomado le han hecho pasar de la “gran esperanza blanca” a transformarse en el “iceberg” que está a punto de hundir el Titánic del partido. Su tono simpático y sus argumentos atractivos – lo que todos queríamos oír – van dejando paso a expresiones ya manidas, trasnochadas y en muchos casos desagradables y faltonas, ahora él también es casta. Y que sus círculos y su mareas se agitan, van tomando fuerza, y se transformándose en mareas altas. Han pasado de un categórico Podemos a un dubitativo ¿Podremos?

Decepción, sí esa es la palabra. Los de Iglesias me han decepcionado, parecían diferentes y son como todos. Se han vuelto soberbios y es que como decía José de San Martín, luchador por la independencia: la soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres e infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de Poder.

Pero bueno tal vez el error sea mío y deba aceptar la culpa por esperar demasiado de una clase política que piensa más en los intereses de sus partidos que los de los ciudadanos. Las próximas elecciones son un buen momento para entre todos cambiar las cosas ¿podremos?