Sábado, 17 de agosto de 2019

Una relación médico-paciente con riesgo

Los datos del Observatorio de la Organización Médica Colegial (OMC) reflejan que las agresiones a los médicos no dejan de aumentar. Hasta 2015 se habían producido 2500 y, desde entonces ya se han registrado unas 3.500. Entre las mimas se encuentran las amenazas e insultos como las más frecuentes; pero últimamente aparecen están aumentando las agresiones que dan lugar a lesiones físicas y psíquicas. Esta frecuencia puede ser sólo la punta de iceberg de este problema dado que no se notifica una gran parte dado que se resuelven en el momento, suelen ser sin lesiones  y, eso conlleva una infra-notificación de las mismas a los colegios profesionales y, a su Observatorio. Las agresiones más graves en España comenzaron con un asesinato de un urólogo en Málaga, una inspectora médica en nuestra ciudad y con una médica de Atención Primaria. Este es el nivel asistencial que concentra más eventos de agresividad con el 54% y, el servicio público es el más afectado por estos eventos. Las Comunidades Autónomas con más agresiones son Andalucía, Cataluña y Madrid y, las de menor frecuencia Navarra, Aragón y Castilla y León. El incremento de las mismas en estos últimos años pueden estar relacionados con la falta de recursos por los recortes que han supuesto una reducción de las plantillas; pero también por la falta de una adecuada gestión de las renovaciones que hacen que exista excesivo empleo temporal y precario que no se justifica en este ámbito profesional básico para el Estado de Salud y del Bienestar de la población. Los recortes, cuando han aumentado significativamente los pacientes crónicos, son el factor más determinante del aumento de las listas de espera, de consultas masificadas y de unas urgencias sobredimensionadas y excesivas. También otro factor a tener presente es la relación médico–paciente que con estos eventos queda dañada y, es perjudicial para una cultura de confianza y respeto que es necesaria e imprescindible para un proceso asistencial seguro y de Calidad.

No conviene tampoco olvidar el contexto social y cultural de crisis de valores que se convierte en un caldo de cultivo que fomenta la agresividad verbal y un ambiente nocivo para un entorno donde debe reinar lo saludable en las relaciones interpersonales frente a las relaciones tóxicas, que en ocasiones están condicionadas por adicciones y problemas psiquiátricos.

La prevención de este fenómeno pasa por fomentar los valores como son el respeto, la educación, la tolerancia e incluso la paciencia porque las circunstancias económicas y de gestión sanitaria suponen unas debilidades del Sistema Sanitario que determina y/o condiciona el trabajo riguroso, seguro y de calidad de los profesionales de la Medicina. A los médicos actuales se les forma en competencias profesionales como el Profesionalismo, conductas adecuadas para con todos los pacientes, y guiados por la Ética que en sus principios básicos incluye: en primer lugar no provocar daño y actuar con equidad y justicia con todos los pacientes y, en segundo lugar, actuar con responsabilidad y competencia para que los pacientes tengan el beneficio de la actuación asistencial y, todo ello, con información clara y comprensible al paciente para que éste de su consentimiento que garantice la autonomía del paciente.

La prevención de la agresividad y de las agresiones a cualquier profesional pasa por la Educación en valores en los hogares y en las familias, por la Educción para la Salud en los centros educativos y, que los gestores y políticos del sector sanitario sean mucho más rigurosos y profesionales y, dejen de crear falsas expectativas y prometer aquello que no pueden dar los médicos en base a los fundamentos científicos y las evidencias de la Medicina. No es oro todo lo que reluce.

En mi opinión y, concretando, este tema se debe afrontar desde la prevención para reducir su frecuencia y, desde una cultura de confianza en los profesionales del Sistema Sanitario porque la excesiva presión asistencial, que está condicionado muchas de las actitudes agresivas de los pacientes, se debe a la excesiva demanda y utilización de los servicios sanitarios y asistenciales que se debe a la cronicidad, el envejecimiento y, a las demandas innecesarias y no justificadas por motivos diagnósticos y terapéuticos y, si por la gratuidad del Sistema Sanitario que se ejerce con mucho Derecho; pero sin responsabilidad y falta de comprensión hacia las condiciones en las que se trabaja actualmente en la Atención Primaria y en las urgencias.

 

JAMCA