Domingo, 25 de agosto de 2019

La seducción del poder

Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra. Son palabras del ya desparecido poeta y novelista Antonio Gala. Y es que el deseo de poder nunca se sacia, siempre quiere más.

 

La última cantada del Sr. Errejón pone de manifiesto que las luchas por el poder no respetan ni compañeros, ni colegas, ni amigos de toda la vida; es una especie de virus contagioso que infecta a todos los partidos de nuestro espectro político.

 

Un antecedente próximo podríamos situarlo en el paso atrás dado por Artur Mas que, abrazado a la causa nacionalista que nunca fue suya, puso fin a Convergència i Unió, colocando al frente del procés a Carles Puigdemont, actualmente fugado en Bruselas, desde donde quiere continuar manejando los hilos del poder, con la íntima aspiración de llegar a ser el Primer Presidente de una República Independiente catalana.

 

Las luchas internas en el Partido Socialista también son evidentes desde hace tiempo. El señor Pedro Sánchez aspiraba al poder y se enfrentó a todo el aparato de su partido que le quería ningunear, además, desafió a la entonces todopoderosa presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Pero Pedro no sólo renació de sus cenizas sino que ha llegado a hacerse con la Presidencia del Gobierno.

 

Tampoco el Partido Popular se salva de la virulenta infección del poder. Como sus resultados en las elecciones andaluzas fueron malos y no le permiten hacerse con la Junta, no tiene reparos en pactar ciertos oscuros acuerdos con la ultraderecha. Pero la cosa no se queda sólo en Andalucía, a nivel nacional su nuevo presidente, el Sr. Casado, dejando tras de sí varios cadáveres políticos como María Dolores de Cospedal o Soraya Sáenz de Santamaria, afirmaba en el discurso de clausura de la reciente Convención del partido que la nueva política ha traído poder a los nuevos partidos, pero no a los españoles, porque menos PP es menos España. Pues vaya por Dios, yo pensaba que más necesidad de consenso, menos mayorías absolutas y el fin del bipartidismo enriquecían el debate político y nos enriquecían a los españoles.

    

Pero la gran noticia de la Convención popular no fue una nueva refundación (ya han tenido unas cuantas, como todos los demás) sino un fuerte giro a la derecha con el regreso de Aznar, el expresidente que nunca se fue y al que recibieron al grito de ¡Presidente, Presidente! Tras años en una discreta segunda fila - no voluntaria sino impuesta por el que fuera su delfín, el Sr. Rajoy que le salió rana, y con el que tuvo muchos, frecuentes y sonados desencuentros - por fin ahora podía tocar de nuevo el poder y situarse en primera línea, para ello debía respalda al nuevo líder: "No solo tenemos un gran presidente en el PP; tenemos un gran líder sin tutelas ni tutías que puede, quiere y sabe unir y sumar". Nunca dijo esto del M. Rajoy porque el expresidente sacó los pies del tiesto en que creyó haberlo plantado José María, ahora Casado es su nuevo intento y quiere asegurarse de cultivarlo y regarlo bien en su maceta presidencial.

 

Iñigo Errejón, cofundador de Podemos y hasta hace unos meses mano derecha de Pablo Iglesias, compañero de universidad y amigo (por lo que ambos dicen, o al menos decían), se fue separando del ideario de su partido tras perder en la Asamblea de Vistalegre II por goleada, y ahora da la sorpresa al declarar que se presentará a las elecciones a la Comunidad de Madrid en las listas de Más Madrid junto a la actual Alcaldesa de la capital, Manuela Carmena.

 

Al otro lado del charco, sólo dos ejemplos. En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), toma el poder en 1979 y pone fin a la dictadura de Somoza. Daniel Ortega, ejerce un primer mandato de 1979 a 1990 y retoma la presidencia del país en 2007. Hoy continúa en el poder, pero los nicaragüenses que antaño le admiraron, ahora quieren que se vaya y le llaman dictador.

 

Y de rabiosa actualidad Nicolás Maduro que, por decisión de su antecesor en cargo, Hugo Chavéz, ostenta desde 2013 la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Ahora tiene intención de perpetuarse en el poder hasta 2025, pero de lo que tal vez no le aviso el pajarito que escuchaba en su hombro, es de que los ciudadanos llegarían a hartase de su mala gestión, que le pedirían que convocara elecciones libres y de que muchos le llamarían traidor y dictador, incluido nuestro presidente.

 

Son los efectos de la seducción del poder no sólo económico, que también, sino de dominio hegemónico sobre las personas. El filósofo Michael Foucault, influyente pensador y activista en el mayo francés, decía que el poder tiene el don de la ubicuidad, es decir, está en todas partes, en cada  momento, en cualquier relación social, siempre que haya quienes quieran dominar y quienes se dejen.

El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó con buenos propósitos. El poder no está nunca seguro si es excesivo. Para quienes ambicionan el poder no existe vía media entre la cumbre y el precipicio. Nadie ejercitó bien un poder conquistado maliciosamente. Afirmaba Cornelio Tácito, historiador, senador y cónsul romano.

Y llegados a este punto no queda muy claro qué es un golpe de estado o quién es dictador o traidor a su pais y a su pueblo, por cuyo bien todos dicen actuar, y la pregunta es ¿quién decide cuándo es legítimo el asalto al poder? ¿Usted? ¿La mayoría? ¿La historia? Pues ya se verá.