Lunes, 3 de agosto de 2020

El 'Far West' salmantino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Vista del Tormes en  Tejares. En primer plano, el pantalán, al otro lado del río, el parque de vehículos y, al fondo, los bloques del P.P. Marín I)

“En Tejares, ni te pares”, venían diciendo las malas lenguas, pero a poco va a cambiar ese tópico gracias a las obras públicas en curso. Es verdad que todo se hace con años de retraso y un exceso de publicidad –hay elecciones a la vista–, pero los vecinos esperamos que al final haya valido la pena.

Han terminado las obras de la pesquera, se han iniciado las de peatonalización de calzadas y renovación de tuberías en el barrio y al parecer de inmediato se van a emprender algunas otras, como la ampliación de pasarelas sobre el río, la rehabilitación de la fábrica de luz, la creación de 600 huertos urbanos, el corredor verde, etc. No me voy a extender en ello, pues la prensa ha dado a estos temas amplia cobertura y el Ayuntamiento se ha preocupado por divulgarlos. Solo resumo diciendo que todo ello supone una mejora urbanística en Tejares y Buenos Aires, permitiendo a la vez la soldadura de estos barrios periféricos del oeste salmantino, casi marginales, con la zona de Salas Bajas mediante un pasillo verde y agrícola, tal como prevé el Plan General de Ordenación Urbana desde 2004.

Ahora bien, los ríos suelen tener dos riberas  y convendría tener en cuenta lo que pasa al lado norte del Tormes en esa zona. Y lo que pasa es que, también con mucho retraso, por fin se están construyendo los primeros bloques de viviendas del Plan parcial Marín I que, junto con el PP Marín II, aportará unas 2.500 nuevas viviendas a la ciudad a medio plazo, con una población de varios miles de personas. (Eso sin contar las de La Platina, que dejaría urbanizada toda la zona noroeste desde en el cementerio hasta los límites de la circunvalación norte-oeste).

Taquigráficamente señalo dos graves problemas urbanísticos que hay en ese lado y relacionados con las obras indicadas en el otro: 1) esos planes parciales tienen como zona natural de expansión y ocio las riberas del Tormes, pero entre ellos y el río se encuentra el parque de maquinaria de limpieza, con un emplazamiento inadecuado (y una sentencia de ilegalidad). Si, como parece lógico –y se expresa en los criterios del PGOU– se plantea la prolongación de espacios verdes desde el Jardín Botánico y Huerta Otea hacia el oeste, ese parque es un obstáculo indecente.  

2) Esos planes parciales ocupan zonas bien situadas para salir de la ciudad, pero no tanto  para entrar en ella. Quiere decirse que, como los promotores tienen la rara costumbre de empezar a construir lo más lejos posible, los vecinos de los bloques situados junto a la gasolinera del Marín deben recorrer casi dos kilómetros para situarse en el puente de la universidad, tras haber pasado por Huerta Otea, que carece de servicios comerciales u hosteleros.

Para remediar eso, los viarios peatonales ahora previstos al final de Ignacio Ellacuría para atravesar el río quizá deberían completarse con una calle para el tránsito motorizado, ya sea en esa misma línea o en otra un poco más al oeste, en prolongación de la calle Bernardino de Sahagún. Si no recuerdo mal, también era algo previsto en el PGOU, pero, si no es así, sería algo a considerar como una reforma puntual, que facilitaría la comunicación norte/sur en ese lejano oeste salmantino.