Miércoles, 22 de mayo de 2019

La España del NODO

Profesor de Derecho Penal de la Usal

La pasada noche, buceando en los nuevos programas de televisión que algunas cadenas han incorporado con la entrada de 2019, conecté con uno titulado “Dónde estabas entonces”, en el que la presentadora del programa y en un auditorio abarrotado de espectadores, entrevistaba a personajes conocidos del deporte, la política, las artes, las ciencias, la cultura, el teatro y la televisión. Entre los contertulios se encontraban Vicente Del Bosque, los Javis, María Galiana, Íñigo Errejón, Amaya Valdemoro, Lidia Valentín o Zapatero. Entre los temas que se abordaron se hizo especial hincapié en la mejora social de las últimas décadas, en la profundización del respeto a los derechos fundamentales y sociales de los ciudadanos y en el ejercicio de las libertades de todos.

Así, parecían de hacía un siglo y no tan sólo de veinte años atrás, algunos programas de televisión más vistos en los años 90 y en los que se hacían sketch de humor donde sus protagonistas ironizaban con conductas machistas y homófobas, siendo aceptados y considerados normales por el conjunto de los telespectadores de aquélla época, pero que hoy día nos parecen indecentes y carentes del más elemental sentido ético y cívico. Se entrevistaba a personas por la calle en las que se le pedía opinión sobre comportamientos con sus mujeres y muchos admitían que “dos tortazos a tiempo a tu mujer siempre vienen bien”, e incluso otro manifestaba que si “se enteraba que su mujer fuera guarra se la cargaría”. Indudablemente, el auditorio y creo que la inmensa mayoría de los espectadores normales que estábamos viendo el programa, hicimos los gestos de desaprobación oportunos.

Todo esto lo estábamos visionando al día siguiente de que dos formaciones políticas ultraconservadoras (PP y Vox) firmaban un acuerdo programático de gobierno para Andalucía en el que figuraban algunas propuestas políticas desfasadas y rancias que nos recuerdan mas a la España del NODO, a esa España muerta, hueca y carcomida, de la que hablaba Ortega, con Franco bajo palio, que a una sociedad moderna, afanosa, europeísta y avanzada. Propuestas como la creación de una educación diferenciada por sexos, de una consejería de familia separada de la de igualdad, de la derogación de la ley de memoria histórica, cuando aún hay miles de víctimas de la Guerra Civil enterradas en la indignidad de las cunetas, sin honrar ni homenajear, o de seguir trabajando para acabar con la ley de violencia de género (aunque nada de esto aparezca en el acuerdo, los líderes de Vox han manifestado que seguirán luchando para terminar con esta regulación de discriminación positiva que considera que la mayoría de las víctimas de la violencia de género son mujeres y se debe actual en consecuencia),, el impulso de la educación privada y concertada y la posibilidad de que los padres puedan impedir a sus hijos asistir a actividades educativas extraescolares que sean contrarias a sus convicciones religiosas, filosóficas o ideológicas o imponer un sistema fiscal que beneficie a las rentas más altas, son una clara manifestación de retroceso político y social.

Los políticos de Vox, invadidos por el rechazo hacia la pluralidad social y cultural que en la actualidad preside nuestra convivencia, sobre todo a ciertos tipos de personas, como los comunistas, separatistas o los inmigrantes, (aunque no todos estos, sólo los pobres y refugiados políticos que huyen de las guerras, el hambre y la exclusión social en sus países, es decir, lo que Adela Cortina denomina “aporobofia”,rechazo al pobre), se hacen valer de premisas falsas, de diagnósticos erróneos, a sabiendas, para intentar manipular la respuesta social hacia esos problemas. Manejan con calculado interés cifras de violencia de género erróneas para justificar que no hay que seguir discriminando positivamente a las mujeres por la violencia machista que reciben, para justificar la derogación de la legislación de violencia de género y las ayudas a esas víctimas avalado recientemente por el pacto de Estado contra la violencia de género.

Es evidente que en los acuerdos que se han hecho públicos del Pacto entre Vox y PP, existe una calculada ambigüedad sintáctica para que, a su vez, los terceros socios del futuro gobierno andaluz, Ciudadanos, entren en el juego político y exterioricen, por otra parte, que ese pacto no va con ellos. Esta es otra verdad a medias, puesto que gracias a los votos de los diputados de Vox en la investidura del futuro presidente andaluz, también Ciudadanos asumirá parte de las carteras de gobierno de la Junta de Andalucía. No parece que sea muy ético, por tanto, que el líder de la formación naranja, Albert Rivera, diga que el pacto entre Vox y PP es “mero papel mojado”. Ese “papel mojado” y con un líquido corrosivo, también les afectará y, probablemente, sea considerado indeseable por muchos de los ciudadanos que han apoyado electoralmente a este partido. Ellos sabrán lo que hacen y el futuro proveerá.