Jueves, 23 de mayo de 2019

¿Por qué la hierba respirada?

Anxo Pastor, escritor

       ¿Por qué  Anxo Pastor  abre “Hierba respirada”  con una cita de los Salmos: “¡El hombre¡ Como la hierba sus días, /  pasa por él un soplo y ya no existe”  Pero esa hierba se convierte en aliento, en respiración. Somos hierba, pero hierba respirada.

       Pastor habla de lo que es ligero pero se obstina.  De aquello que se pierde al contarlo, pero es  oscuro e impalpable.  De los hombrecitos azules que se esconden entre la niebla y  de la extensión inabarcable del corazón. Del niño de corcho al que su madre no sabe qué leche darle y del rumor de las raíces.

    Hay escritores charlatanes, pero Pastor es condensado y afónico.  Compone poemas con pocas palabras igual que hace dibujos con pocas líneas. Te habla de escritores que mueren bajo la nieve en el bosque como Robert Walser. Los títulos de sus libros prometen condensación y sombra: “Arcana”, “El caballo económico”, “Sombra fértil”.

     Habla de lo que calla pero persiste. De lo que rehúye las palabras pero duerme en ellas.  De la parte hundida del iceberg. Del niño que remueve su sopa como si no tuviera fondo. Del tiempo en las ventanas.  De libros sobre nubes y musgo. De las hojas desgajadas que son  hombres extraviados. Saca el abismo de las palabras.

    El hombre es hierba, pero hierba  respirada.  Sus sillas son de ceniza, viaja  por párpados desconocidos.  Pero las brujas le hablan de huecos cálidos. Pero los lobos invisibles lamen su tierra.  Y a veces damos con  la inmensidad de un rostro. Y  un monje poético sonríe y reza. Y los caballos surgen de las nubes. Y a veces tocamos la orilla de un canto.   El amor es de niebla, pero la niebla es amor. El poeta yerra entre la niebla y escribe el poema de la hierba. Y late el  fondo: “Quizás antes de la llegada/ surjan cosas”.  El hombre es hierba, pero hierba  respirada.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR