Martes, 25 de junio de 2019

De luces y sombras navideñas

Tanta antelación navideña le quita a uno la ilusión, sin embargo es verdad que los mejores momentos son los previos… aquellos en los que puede pasar cualquier cosa: que nos toque la lotería, que el personal acierte con los regalos, que nos veamos, que tengamos tiempo para todo y todos, que no haya en Nochebuena un especial viejuno de esos con Raphael y que acierte de nuevo el amigo José Mota haciendo bromas, por ejemplo, con el tema catalán. Porque el tema catalán se las trae, primero por la ocurrencia de Pedro Sánchez de irse de excursión con la que está cayendo, y segundo, porque cada vez que sale el tema cava, se despierta la fiera que todos llevamos dentro.

Escuchaba yo a Iñaki Gabilondo con ganas de proponerle para presidente del Gobierno porque sus pesimistas análisis me parecen de una lucidez meridiana. Y le escuchaba pensando que la gente del común ya está harta del tema y se enfrenta al mismo ya sea votando a VOX o comprando cava extremeño, que ya sabemos que mientras los políticos marean la perdiz o se pierden en disquisiciones, la gente toma sus decisiones y no las comparte ni en los sondeos a pie de urna. Calladitos, calladitos, los españoles toman sus medidas, hacen sus cálculos y la estadística se convierte en una ciencia infusa. Y esta situación debería hacernos reflexionar acerca del poder de la gente de la calle que en Francia ha dado una sorpresa y en España una lección a quienes se creían que todo es como antes. Porque no lo es, porque los políticos no sienten que la opinión general tiene otras preocupaciones, y que no son precisamente los tímidos acercamientos a quienes saben jugar muy bien sus cartas, ya sean nacionalistas o súbditos de Pablo Iglesias, especialista en cargarse a todo aquel que le haga sombra a él y tilín a nosotros. Una opinión general que se sacude la modorra y parece dispuesta a darnos algunos sustos, porque eso de la ultraderecha debería darnos un poco de miedo aunque mi opinión es que cuando el personal está harto, vota a Pocoyó si se presenta como candidato. Ante el caos, la arrancada por la calle del medio, sin complejos y que salga el sol por Antequera. Es curiosa la situación actual, el votante engaña al vecino, al encuestador y hasta al Facebook, y luego, hace lo que le da la real gana a la hora de la verdad y nos saca los colores.

¿A qué suena ahora mismo la calle? Suena a villancico, a hartazgo, a cierto cachondeo y sobre todo, a ganas de mirar hacia lo que verdaderamente duele: y lo que duele es que un autónomo tenga que pagar aunque no cobre, lo que duele es que heredemos y haya que abonar un impuesto abusivo, lo que duele es que nos pongan todos los obstáculos a la hora de emprender un negocio… así como el progresivo empeoramiento de asuntos tan importantes como la educación, la sanidad, la dependencia, las pensiones… por eso yo no me las prometería tan felices, ni en las próximas elecciones municipales y autonómicas ni en las legislativas. El personal tiene ganas de cambio y eso a veces es un poco peligroso según para quien… pero eso sí, vamos a dejarlo para enero que ahora hay que celebrar las navidades y hay una lista de cosas que hacer verdaderamente inacabable. Y eso que las luces y los turrones llevan un mes puestos… si es que no tenemos remedio, todo para el último momento.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez.