Sábado, 24 de agosto de 2019

A vueltas con el espantajo

Sigo dándo vueltas alrededor de este helipuerto que la Junta de Castilla y León proyecta construir para posar ese helicóptero cajonudo sobre un picón de Las Arribes, en el Mirador del Fraile en Aldeadávila. Perfecto ejemplo de camuflaje para observar sin ser observado. (Ironía).

Ese espantajo ferruginoso, molinete gitatorio, que secuestra la personalidad y el carácter agreste de nuestras Arribes, acogota los cimeros, asombra encinas y hojaranzos heroicos árboles autóctonos que en su vida de supervivencia hincan sus raices entre las grietas de las rocas, que espanta las aves oriundas del lugar. ¿Puede alguien plagiar la identidad de otro? En su aspereza Las Arribes son “humildad y fortaleza”.

Toda contemplación es un diálogo entre dos, el que admira y lo admirado, dos yoes que se enamoran y se funden sin deteriorarse. La belleza, más que en las cosas, está en los ojos que saben mirar las cosas bellas, y Las Arribes no son belleza sensiblera. Su semblante hosco, su faz imperturbable, han ido perfilándose en la eternidad de sus tiempos por la acción de su grandioso arquitecto, el Duero. Fueron las eternas desconocidas, porque fueron sólo, ellas y el Duero. Las Arribes han sido un secreto del oeste salmantino que está comenzando a no serlo, a imitar fiordos noruegos y pasarelas chinas. A Las Arribes nadie le añadió un rasguño. Durante siglos, sólo el agua las esculpió con su lengua algodonosa de gata zalamera. ¡Solo el agua!

En mi libro “DESDE LAS ARRIBES” dije que el proceso de formación de Las Arribes había terminado cuando el Duero fue enmaromado y apresado en tantas presas escalonadas desde La Curva del Duero en Zamora hasta Oporto, 13 presas a lo largo de 350 Km, presas que niegan hoy al Duero su definición de río, ya que las riadas, que habían perfilado Las Arribes, ahora están ya controladas con las presas. Me equivoqué. El proceso de formación de Las Arribes no ha terminado porque a este mundo siempre le faltará algo, un camino, una terraza, un espantajo, tender un puente colgante entre dos picones, precipitante al vacío y bamboleante por los oleajes del viento, para que produzca miedo, vértigo al abismo, shock del espasmo. ¿A qué vendrán los turistas?, ¿A admirar el paisaje o a exibirse estirajándose auto-fotografiantes y voladizos hacia el vértigo del vacío para un selfie? Buscan el sock del miedo. Luego lo reenviarán. ¡Guau, qué foto más chuli! Y ya está. ¡Vámonos! Y se irán. ¿No será un postureo a la carta? La soledad y vaciedad de nuestros pueblos, ¿estarán condenadas a sufrir oleajes invasivos y momentáneos de fin de semana de las urbes? Pero seguirán vacíos.

Vivimos en un mundo eternamente insatisfecho, incompleto y reinventable, en eterna mudanza, en el que los humanos ponen añadiduras, a veces pegotes, en su afán de engendrar algo nuevo, un “show-naturae”, haciendo desaparecer lo natural para hacerlo artificial.

Unamuno, vino, conoció Las Arribes, las amó y las describió así:

" Resquebrájase la meseta en hondos desgarrones, mostrando al descubierto sus peñascosas entrañas, pétreos cimientos de la austera llanura de Castilla. El agua tenaz que talla las rocas gota a gota con secular trabajo, ha ido carcomiendo su peñascoso lecho y buscando salida entre esguinces y revueltas. En uno de los repliegues del terreno se ocultan los profundos tajos, las abruptas gargantas, los imponentes cuchillos, los terribles esfayaderos bajo los cuales, allá, en lo hondo, vive el Duero, ya espumarajeando las rocas que aún no han cedido a su labor terca, ya despeñándose en desniveles,…  ya por fin, zumbando bajo las rocas en las espundias".

Luego desembarcaron los técnicos y mancornaron al Duero construyendo presas. Hoy aterriza el turismo y atrae moscas golosonas que manosean, acicalan y malforman Las Arribes. ¿A quién le sobra un tornillo para soldarlo a Las Arribes? Tal vez a quien ideó este volandero ESPANTAJO. Llamad al mecánico para que se lo atornille. ¿Quién debe mimetizarse, espantajo con ambiente o ambiente con espantajo?

Aquí en Las Arribes están realizados un sueño y un proyecto: el sueño artístico del Duero que esculpió Las Arribes y el proyecto industrial del técnico que encendió la luz del bienestar. Los sueños, los proyectos y los inventos responden a vanidades, a necesidades y ambiciones. La insatisfacción, la vanidad y el egoísmo son los incentivos que espolean a cambiar el mundo. ¿Quién está insatisfecho de que Las Arribes sean como son, rocosas, abruptas, ásperas, correosas, ceñudas, agrestes, trabajosas, arriscadas, silenciosas, recoletas? Alguien quiere hacer a Las eternas Arribes diferentes de lo que han sido. ¿Por qué? ¿Por el humo de la vanidad o por el brillo del euro? ¿Quién es el Quijotillo que ha inventado la infografía de ese cajón cubista encerrujao, ese fuego fatuo que espanta los sueños del gran Quijote-Duero? ¿A qué edad aquel Alonso Quijano tan sensato, se trastornó y se hizo El Quijote que veía gigantes donde antes palpaba molinos? Algún Quijotillo confunde hoy picones con espantajos ¿Os imagináis a aquel asalta molinos de D. Quijote metamorfoseado a político moderno? Buen argumento para una novela. Buscad quien desenmascare o desembruje al Quijotillo de esta infografía. En este escenario tan real como son Las Arribes se han inventado algo irreal, ese monumento megaférrico sobre un picón megalítico.

En este Duero, que es inmortal, Las Arribes serán eternas. Supongamos que este artefacto megaférrico sea abortado antes de nacer, o de nacer, sea un efímero, un cementerio de chatarra, en este mundo eternamente incompleto y reinventable.

Preguntas: ¿Quién exorcizará a ese Quijotillo de la infografía? ¿Han hecho estudio de impacto ambiental y de choque mental? ¿Han consultado al Instituto de las Identidades? ¿Qué dice Iberdrola? ¿Dónde están las voces clamantes en Las Arribes, Medio ambiente, Ecologistas tan quisquillosos a veces, Seprona…, dónde los comentaristas viscerales de actualidad política, con lentes tan mono-colores y tonos tan mono-cordes y tan monó-tonos que aburren a una vaca rumiante, en éste periódico digital, que inoculan y difunden hasta la saciedad sus resabios para enfermar al contrario. A ver si los temas partidistas de gobiernos en Madrid y en otras Comunidades importan aquí más que los temas de Las Arribes…

Pregunto: ¿Toda remodelación debe adaptarse al tema y al entorno de lo remodelado?