Los jejenes

En cierta ocasión, alguien me prestó una cabaña a las orillas del golfo de Fonseca. Para ser más exactos, en el lugar donde encalló en 1801 la expedición de Alexander Von Humboldt. El Caribe en todo su esplendor. Pues bien, diez o doce días después de mi llegada tuve que refugiarme en un hotel acribillado por los jejenes. El jején es un díptero nematócero minúsculo y puñetero. Vuelan en manada y chupan la sangre. No matan, incordian y desesperan. El trópico cuenta con esas servidumbres.

Por estas latitudes no hay jejenes, como mucho algún mosquito despistado. Maticemos. Dípteros no hay. Individuos que se comportan como tales abundan. La mayoría de estos jejenes patrios podrían clasificarse en la clase cotilla. El resto integra otra más mortífera: la de los jejenes tigres.

 El jején cotilla no provoca sarpullidos y sí cabreo. Disfrutan hozando en la basura. “Le puso los cuernos” “Empezó vendiendo chatarra” “Tuvo un hijo de estranjis” “Su madre era la criada” “Él no era tan virtuoso como dicen” “Tu padre, ¡hay si yo hablase de tu padre…!” Y más y muchas más picaduras sublimes y sublimadas. Estos plumíferos utilizan como medio difusor, los wasaps, Facebook y demás servidores. Las canteras, las minas, desde las que extraen tan preciosos metales son de dos clases: a) San Google; y b) el chisme.

El jején tigre puede llegar a provocar ataques al corazón. Ellos tienen acceso a estercoleros muy exclusivos. A saber: agencias de inteligencia, tribunales, ministerios, entidades bancarias, etcétera. “Tiene una cuenta en Panamá” “En esa adjudicación se llevó el 3%” “Al ponente de esa sentencia se le puede tocar” “El Jefe supremo tiene amante nueva (u amante nuevo)” “Le amnistiaron fiscalmente hablando”. Etcétera.

El jején cotilla, al decir de los psicoanalistas, transfiere su frustración.  Así se consuela. “Él o ella son más mierdas que yo”, se dicen ufanos. ¡Condenados a hozar y hozar de por vida! Triste destino.

El jején tigre lo tiene muy claro. ¿Qué es lo importante en la vida?: triunfar. ¿Cómo se triunfa?: teniendo poder. ¿Qué coños es eso del “poder”? Si fueran vacunos la respuesta sería: “el que entra primero en el establo”. Como se trata de personas, será: “el que entra primero en todos los establos”. Es sabido que los humanos están dotados de una insaciable ambición. ¡“Mii tesssoroo”! (Gollum).

¿Y cómo se entra primero en todos los establos? Tales triunfadores deben reunir determinadas cualidades y conocimientos. A saber: a) practicar la antropofagia; b) todo se puede comprar; c) si te pillan no te conozco; d) arrastrarse por los suelos si se tercia; e) yo soy la verdad y la vida; y d) ¡qué les den a los perroflautas!

Entre la clase de los jejenes tigres existen órdenes diferentes. Una es la de los self-made man, otra la de los “elegidos”. Al final ambas persiguen el mismo objetivo. No obstante, las estrategias empleadas por unos y otros difieren. La primera requiere de un super hombre, la segunda de un rebaño de super hombres. Ejemplos de la primera: consúltese la lista Forbes. Ejemplos de la segunda: raza superior, predestinación, pueblo elegido, America first.  

Les digo lo que pienso: me quedo con los dípteros nematóceros de San Antero.