Miércoles, 26 de febrero de 2020

A votar, a votar

La tentación de los ciudadanos ante el difícil panorama electoral es la de quedarse en casa

Ya están aquí las nuevas votaciones. Ahora en Andalucía. Justamente al año de las de Cataluña. Y estamos a la espera de las europeas, las autonómicas y las locales. Y posiblemente las generales.

Los votos son algo esencial de las democracias modernas. Y hemos de celebrar que vayamos con toda normalidad a las urnas. Claro que las urnas tienen detrás de si naturalmente a los partidos políticos, a los que elegimos con las votaciones electorales.

Y en la práctica del funcionamiento de los partidos políticos a veces dejamos bastante que desear. Lo cual nos lleva a perder la confianza en los partidos y en los políticos que nos representan o pretenden representarnos.

En comicios anteriores habíamos tenido los buenos resultados de dos partidos: el partido popular y el socialista. Pero ahora llevamos la experiencia de las últimas elecciones, en que los resultados fraccionan el panorama en muy diferentes partidos, diferentes y aun contrapuestos, que hacen muy difícil la gobernación en los niveles correspondientes.

La tentación de los ciudadanos ante el difícil panorama electoral es la de quedarse en casa y desentenderse de las votaciones y de las consecuencias casi imposibles de gobernación, por la práctica incapacidad de encontrase entre si los diversos partidos políticos, que tienen objetivos muy diferentes e incluso contradictorios.

En realidad, lo que parece interesarle a los partidos y a sus políticos es conseguir y mantener el sillón correspondiente. Y buscar sus intereses particulares y personales en lugar de fijar la mira en lo que en una buena democracia corresponde al bien común.

Con la vista puesta en esos intereses particulares, abundan los nervios, las tensiones y los malos modos, que llegan a los insultos y a las palabras gordas, que no favorecen precisamente la posible necesidad futura de encuentros y acuerdos entre partidos para conseguir siquiera una posible, y mejor una buena concordia, para llevar a cabo acuerdos de gobierno conjunto, como están exigiendo las circunstancias de la fragmentación de los partidos en los diferentes niveles de gobierno.

La imagen que nuestros políticos están dando en el Congreso de los diputados está dejando bastante que desear, y provoca muchas veces el mismo estado de irritación y de insultos en la vida común de cada día por parte de los ciudadanos. La misma campaña electoral que nos han presentado en estos días los partidos políticos andaluces no se han librado de dar esa imagen de enfrentamiento e irritación.

Esperemos, sin embargo, que las aguas puedan venir a su cauce después de las votaciones. La democracia, se suele decir, es el menos malo de los sistemas de gobierno y convivencia.

¿Seguirá gobernando Susana Díaz respaldada por el partido socialista y acaso por podemos? ¿O, como pediría la ley de la alternancia política, será el candidato del partido popular el que pueda gobernar con el apoyo de Ciudadanos, y acaso el de Vox?

En lugar del insulto y la descalificación, sería bueno hablar de programas de gobierno y preocuparse por el bienestar social de los ciudadanos. Esto es lo que verdaderamente interesa a los votantes. En estos días estoy gozando de un precioso asueto otoñal en el prestigioso establecimiento de los Baños de Ledesma. Y llama la atención la cantidad de personas que están pasando por aquí todos los días, y cómo gozan, o gozamos, todos los que nos aprovechamos de estas gratificantes aguas termales, y de la convivencia y agradables servicios que se nos brindan, entre los cuales no es menor la buena, variada, abundante y saludable comida que se nos ofrece en autoservicio con carácter de buffet libre.

La obra es de origen y administración del Montepío minero de Asturias, pero está abierto a todo el mundo, y no sólo se aprovechan los pueblos cercanos, sino que llegan grupos abundantes de lugares lejanos, como es el caso en estos días de abundantes grupos de personas de Torrejón de Ardoz, subvencionados por el propio ayuntamiento.

Podemos ofrecerles a nuestros políticos algunos días de estancia en este lugar de relajación, a ver si así cambian de actitud y consiguen llevar adelante nuestra gobernación con un aire nuevo de amistad, fraternidad y actitud de servicio. Nos esperan abundantes comicios, y sería bueno que nos vayamos convirtiendo a mejores formas de encuentro, cooperación y convivencia.