La miseria del mundo

A lo largo de la historia, cada generación ha buscado la existencia de Dios de múltiples formas. Así nacieron las religiones. Pero, la diferencia de criterios sobre la divinidad, engendró la guerra entre pueblos y naciones. Quizá porque se buscaba a Dios con intereses indignos sin tener en cuenta el verdadero sentido de su doctrina. Dios, pone ante nuestros ojos la grandeza de su obra, y no solo eso: nos otorga suficiente inteligencia para interpretarla. ¿Qué más necesitamos para entender su mensaje? Aun así, la mayor parte de la humanidad, no percibe esplendor alguno en la obra de sus manos, sino recursos susceptibles de transformarse en riqueza. Son muy pocos los que contemplan el horizonte extasiados por su belleza; demasiados, los que cuantifican las hectáreas para sembrar de miseria lo que fue grande en origen.  

         Manuel Lamas