Jueves, 12 de diciembre de 2019

Vid@ Democr@ci@ S@lud@ble

El término salud democrática se utiliza para justificar una acción, actividad o crítica entre políticos y adversarios de partidos; cuando lo esencial en una democracia moderna y avanzada está en sus valores y principios constitucionales que son los pilares que soportan y enmarcan el conjunto de acciones y decisiones que conforman una un estilo de vida democrático y, saludable. Cuando esto es así son una referencia para el conjunto de los ciudadanos y, este estilo se convierte en el factor más determinante del fomento condiciones socioeconómicas y legales necesarias para vivir, convivir y progresar armoniosamente porque promociona una convivencia sostenible y saludable. Los ciudadanos deben percibir que quienes ostentan el poder, como representantes de los ciudadanos y de la Sociedad civil, son referentes sociales porque ponen en valor una serie de principios como la libertad, la igualdad, el respeto, la tolerancia, y, el compromiso y la solidaridad con los más desfavorecidos, etc.; pero también aquellos valores que siendo menos elocuentes y, que no aparecen en los tratados y en las leyes; son básicos para una vida adecuada y fiable, como son la credibilidad, la coherencia, la consistencia al poner en valor la palabra y, el esfuerzo de llevarlos a cabo. Porque las palabras vencen; pero no convencen sino se ven reflejadas en la práctica. Esto falla o no beber alcohol cuando ellos lo que ven es a sus padres bebiendo y fumándose la coherencia y la consistencia de sus argumentos.

Esta realidad también se refleja en nuestra democracia y en nuestra Sociedad donde todos hablan de la importancia de la Educación y la formación y, no son capaces de sentar las bases para que ésta sea un valor básico y fundamental para que avancemos de manera sostenible al poner en valor el mérito y la capacidad en todos los sectores y ámbitos de la Sociedad y, porque la falta de Educación y educación es nefasta para la Vida en Sociedad. Esto se refleja en muchos lugares, donde se habla a gritos, donde te miran raro si das los buenos días, donde se escupe y se orina, donde los niños se suben a las esculturas y molestan mientras sus padres utilizan el móvil, en los jardines donde se cogen las flores como si fueran propias, etc.

Para que estas disfunciones educativas no se hagan parte de la normalidad gaussiana hay que comenzar por un Consenso Nacional en Educación que ponga en valor la Educación y establecer programas que fomenten la alfabetización en educación y, una ciudadanía responsable con valores que se adquieran en las familias.

También este déficits se advierte en el comportamiento de bastantes líderes y de muchas personas que llevan un estilo de vida tóxico que está provocando efectos nocivos en Instituciones y en la Sociedad. Por tanto, se debe fomentar el respeto a los Derechos Humanos Universales, de sus tres generaciones. En la 1ª se trataba de fomentar la Libertad; pero también el respeto a la diferencias de opinión. En la 2ª, la Igualdad y la Justicia para todos sin distinción alguna y, en la 3ª, el Compromiso Social y la Solidaridad. Algunos se han quedado en la 1ª, en el derecho a decidir, olvidándose intencionadamente de las otras dos generaciones. Esto supone defender sus derechos y sus privilegios que han conseguido en base a chantajes electorales y, no están por defender la igualdad de todos y la posibilidad de que se tengan las mismas oportunidades y, por último, olvidan la Solidaridad entre las personas y los pueblos.

En mi opinión, una vida democrática saludable es reflexionar, participar y elegir para al menos tratar de llevar a efecto el aforismo de la Medicina Ubi pus, ibi evacua. Es decir, donde hay pus hay que abrir y evacuar. Como son aquellos que defienden los nacionalismos obsoletos y caducos que no representan más que al egoísmo mesiánico de sus líderes y. que se fomentan la desinformación, formación y la reflexión. Estos procesos no son de una Sociedad del Siglo XXI y si de libros de la Historia. Porque la mejor historia es la que se escribe con mayúsculas al construirla con el valor y los valores que fomentan una vida democrática saludable.

 

JAMCA