Lunes, 11 de noviembre de 2019

Méritos exprés

Lo duro que es luchar cada día con tu empresa. Jóvenes con negocios tecnológicos que dedican día, tarde y noche a su idea y sus encargos, todo con carga mental. Jóvenes con empresas de agricultura, ganadería, alimentación, etcétera cargando, negociado con proveedores, almacenando, atendiendo, sirviendo… Lecciones de cada día sobre economía, gestión del tiempo, técnicas de negociación y venta, marketing, diseño gráfico, normativa y legislación, gestión de redes sociales, gestión de la prevención de riesgos laborales, control animal… Y todo con capacitación formativa, a veces justa por falta de tiempo, pero no de interés, sin embargo, cargada de capacitación mental. Un altísimo valor con un precio en ocasiones no solo bajo, si no irrisorio. Productos a 1€ o, cuando pueden ser un poco más altos, siempre comparables en internet y con infravaloración del esfuerzo.

Méritos poco reconocidos, al menos en nuestro país, un país con un serio problema de precios, no de salarios.

Frente a eso tenemos a nuestros flamantes políticos. Llenos de títulos, de masters, de Tesis Doctorales. Una formación espléndida que repercute en una valoración de sus esfuerzos muy elevada y una remuneración también engrandecida. Gozan de un alto reconocimiento, tratamientos distintivos de excelencia, reverencias, honores, halagos y birretes, becas, bandas… Colores y formas para distinguirse, cual pavo real. Y sin embargo, una entrevista en la Moncloa que parece una charla de bar o de reunión de afiliados de base de partido marca la clave.

¿Se imaginan a un ganadero echando aspirinas a una vaca? ¿A un agricultor regando con Zotal los tomates? ¿A un informático escribiendo con señales de humo? No ¿verdad? A un profesional, lo suyo, la aplicación de la técnica correcta. Por su formación y por su experiencia hará su trabajo de manera correcta. Pues lo que destaca de nuestro Presidente actual de Gobierno es, entre otras cosas, por ser Cum Laude, por ser absolutamente magistral en lo suyo, la economía.

Destaca además por ser una tesis que da muestras de haber sido escrita por otros. Llama la atención que ninguno de los cientos de periodistas que ya la han leído, no hayan hecho cualquier pregunta básica al Presidente sobre su contenido, muestra para saber si realmente la ha escrito el que suscribe la Tesis y no otro.

Incide el asunto Tesis en ser Cum Laude, es decir, magnífica. Pero muchos sabemos que es un título que sólo sirve para mérito y congratulación de la Universidad que la ampara, del tribunal que califica, del Tutor de Tesis que se vincula de alguna manera a la Universidad que respalda y al Tribunal invitado por esta a formar parte. Del mismo modo, sirve para la estadística de cada Universidad, que engordan los datos, pero no vienen a engordar las capacidades de los ungidos con el Cum Laude por los datos que conocemos de las evaluaciones internacionales sobre nuestras universidades españolas. Se expiden méritos de manera exprés.

El demérito no es tanto del que recibe la distinción por la defensa de la Tesis, si no de la Universidad, del Tribunal y del Tutor, que quizá no se ajustan en pureza a una calificación que no es tal, que no es magnífica.

Si a todos nos tocara la lotería siempre que la echáramos, perdería el valor del mérito y de la felicidad que proporciona, pues, en parte es igual con las Tesis que en la Universidad se dan, sin descartar tampoco las de la Universidad de Salamanca. Es algo de muchas, si no de todas, el de repartir Cum Laudes a diestro y siniestro.

Así, pues, un Docto Cum Laude es alguien ungido por el conocimiento altísimo, si no supremo sobre una materia en una rama del conocimiento. De este modo, la concesión a Pedro Sánchez de esta distinción por la Universidad Camilo José Cela, le reconoce de unos conocimientos en economía diferenciales respecto a los demás estudiantes de esta universidad e incluso, entre sus colegas economistas.

Tanta distinción y se la carga en 2 frases: “los ricos no pagan IRPF”, “subiremos el IPRF a los ricos, que son aquellos que ganan más de 140.000 o 150.000 euros”. Bravo no sólo al Doctorando, bravo a la Universidad Camilo José Cela, bravo a su director de tesis, bravo al Tribunal de Tesis,  acaban de lanzar al mundo de la economía a un Docto Cum Laude que yerra en sus afirmaciones y en la prudencia que todo economista debe tener.