Lunes, 12 de noviembre de 2018

Agradecimiento

Ya lo resaltaba Cervantes cuando en boca de Sancho este le manifestaba a Don Quijote su agradecimiento cuando el Hidalgo estaba a punto de morir. Capítulo LXXIV—“De como Don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo y su muerte”.

… - ¡Ay!—respondió Sancho llorando- no se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso sino levántese desa cama y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora Doña Dulcinea desencantada. Si es que se muere de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy será vencedor mañana”.

-Viene lo anterior, que se inició con aquello de:… “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”… por qué Sancho en su ingenuidad, estaba haciendo bueno lo que tanto hemos repetido todos a través de los siglos… “es de bien nacidos ser agradecidos”.

Asunto este, que llegados a la época actual en que todo se degrada y se convierte en –Estrambótico—(extravagante, irregular y sin orden), a lo que podíamos añadir la envidia, la Posverdad,, el odio y si me apuran; las novatadas de los estudiantes (que vergüenza) al comienzo del curso universitario, pues todo ello adquiere dimensiones que se escapan a la comprensión y más al agradecimiento; y ello es más grave cuando una investigación realizada por las Universidades de Harvard y Northeaste han demostrado que: “Experimentar gratitud reduce la impaciencia y aumenta el autocontrol. Una dualidad infalible para conseguir lo que nos proponemos y tomar decisiones adecuadas y serenas”.

Alguien ha dicho: “Deberíamos darle  un empujón a nuestras relaciones expresando sistemáticamente gratitud”. Y yo estoy totalmente de acuerdo en que estas acciones: “Generan  un sentimiento de agradecimiento infinito; que sentí personalmente y que además he podido comprobar en el trascurso de las cientos de entrevistas que hice en Prensa, Radio y Televisión, siendo testigo de los testimonios de agradecimiento de los entrevistados en sucesos de sus vidas.

Yo no sé, si esto que os cuento se originó en mi corteza-Prefrontal Media-en áreas relacionadas con el razonamiento moral, recompensa y cognición social. Pero Glenr Foss (que sabe mucho de ello) dio en el “clavo” en esto mío, cuando manifiesta: “La gratitud es distinta a la dicha porque surge a partir de las acciones de otro individuo normalmente generosas. Agradecer, es reconocer lo que otros te dan y se necesitan dos personas para poder sentirse agradecidos”… Veréis…

-- Numeriano era un cazador  profesional, ya que en la época que relato llena de carencias, cazaba para ayudar a su precaria economía familiar. Yo entonces iniciaba andadura cinegética y mi padre, médico del lugar, me había puesto bajo su custodia y enseñanza. Un día… en que yo ya estaba exhausto tras dura jornada tras las perdices, con muchos disparos y ninguna pieza abatida; nos sentamos al final en  el vallado del cauce del rio debajo de unos álamos blancos. En un momento determinado, Numeriano, sacó de su mochila dos perdices de las cuatro que había cazado y me las dio con un breve… Para ti… y solamente pude decir ¡gracias!

Cuando días más tarde, me di cuenta de su generosidad y sacrificio, puedo aseguraros que se lo agradecí ¡mucho! Y aún hoy en que tengo 84 años de edad, sigo agradeciéndoselo ¡no lo he olvidado!

--Dicen los entendidos que: “Diversos estudios indican que la gratitud mejora la respuesta del organismo frente a las enfermedades, ayuda a conciliar el sueño y a dormir a pierna suelta. Reduce el estrés y la ansiedad, aumenta la satisfacción vital, dispara el optimismo”. Y lo más importante: “Basta escribir una simple carta de agradecimiento “. ( y  ahora no preguntéis… ¿Eso de la carta, qué es?).

Lo dice el refrán: “DE BIEN NACIDOS ES SER AGRADECIDOS”

                            -Por Dios, señor nuestro amo-replicó Sancho-, que vuesa merced se queja por pocas cosas. ¿A qué diablos se pudre de que yo me sirva de mi hacienda, que ninguna otra tengo, ni otro caudal alguno, sino mis refranes y más refranes? Y ahora se me ofrecen cuatro, que vendrían aquí pintiparados o como peras en tabaque; pero no se los diré, porque al buen callar llaman SANCHO.