Viernes, 16 de noviembre de 2018

Retórica vacía

“Debe estar, como la mayor parte de los hombres, por fuera encuadernado con lujo asiatico, por dentro en blanco” (Larra)

(Larra)

No sé, si a la hora de las noticias, en algunas entrevistas, o bien cuando aparece, generalmente algún político portavoz para dar información de especial interés,  y, si en estas declaraciones públicas y apariciones televisivas, escucharan ustedes lo que dicen, o lo que no dicen, porque se les oye siempre con sonsonete difuso, y permanente ruido de fondo, carente las más de las veces sin sentido, o cuanto menos el mismo resulta indiferente.

Los que así hablan dan por descontado que es la forma en la que van a ser escuchados, por agalbanados espectadores y oyentes, y por los periodistas que interrogan. No es nuevo que el portavoz político al ser preguntado por alguna causa de mayor o menor gravedad, nos suelte esto: La postura del gobierno de España en estos momentos, que la situación requiere, son medidas que contribuyan a disminuir la tensión- (bien sea en la valla de Melilla, en Oriente Medio, o su posición en Ucrania… por ejemplo) y no a incrementarla.

Y con eso creo yo, ej… tal como le comento, y le digo de forma más o menos clara, cual es la posición del gobierno en estos momentos ¿no? Esas palabras vacuas, hueras y sin sentido, son las contestaciones que ante los presentes y redactores se despachan los políticos de turno, sin que nadie les haga el menor comentario, que el Sr.. Portavoz, no les había contestado ni de forma clara, ni oscura. Y en este vacío, que algunos no preocupa- a mi si-, porque son los indicios que tenemos, y saber  que nos ocultan,  si nos dicen la verdad o mienten, si quien diserta sabe de qué va la cosa, o es un farsante, y nos está colocando una hueca cantinela aderezada con redundancias, expresiones y barbaridades, disimuladas con retorica oportunista, tópicos y frases trilladas con viscosa papilla televisiva. Y, si uno presta la debida atención, también por medio de la palabra, sabremos discernir si esquiva la cuestión sobre la que se le requiere, el grado de educación y de respeto del hablante hacia sus oyentes, o si nos está tomado por personas normales, o por idiotas.

Ha ce unos días, se le preguntaba  a un dirigente político- (después de la “fanfarria” sufrida por algunos responsables por el contagio del Ebola, acuérdense de la chapuza de gestión que se hizo de este tema con mandato de Ana Mato al frente de la sanidad), pues se alertaba de que de nuevo la bárbara enfermedad había rebrotado en zonas africanas, también,  al mismo tiempo se preguntaba por la llegada de muchos migrantes, que arriban a nuestras costas huyendo de la crueldad de la guerra, de la hambruna, o del terrorismo instalado en esos países), se requería del político de turno, en qué condiciones nos encontrábamos respecto al control,  previsiones o peligros de contagio, acogida y tratamiento de los refugiados etc.

Ante estos acontecimientos  decía: “Lo acogemos con prudencia y con la responsabilidad que nos obliga a todos, y esto nos da la oportunidad de dar los pasos oportunos, para que no se puedan  producir conflictos que deriven en malas estrategias y declaraciones desafortunadas, oportunismos políticos que se aprovechen una vez más de estos problemas, lamentables por otro lado, respecto a lo que usted me indica, decir que se siguen los protocolos que ya se establecieron en su día para estos casos.

Y se fue tan ufano, como si con su respuesta hubiese, resuelto cualquier duda, que tanto el preguntador como los oyentes de la noticia en esos momentos pudieran tener. Estos portavoces o políticos de “sillón”, después de expresarse en hueros trabalenguas, siguen en sus poltronas, y a buen seguro muchos,  serán de nuevo los elegidos de sus pueblos y ciudades, personas incapaces de decir nada con sentido ni coherencia, aunque sea en noticias de más o menos trascendencia, graves, o anheladas con el fin de dar sosiego y tranquilidad a la población. Se nota de largo la carga ideológica, de cada cual, a veces es bien reconocida desde lejos, y a primera vista,  la claridad, la palabra con sentido en vez de estilos liricos o prosas de secano.

Fermín González salamancartvaldia.es       blog taurinerías