Sábado, 24 de agosto de 2019

Cállense señores, por favor

Sábado 1 de septiembre de 2018. En la columna que Juan Carlos García-Regalado tiene en la Gaceta y bajo el titulo El laberinto catalán, podíamos leer la opinión de su autor sobre lo que llama el “temita” catalán del que parece estar harto. Y, haciendo gala de su “independentismo español afirma textualmente que deberíamos independizarnos de semejante gentuza, de semejantes nazis, de semejante gente hortera, palurda, y fea.

Más adelante, continuando con sus groserías, calificaba a los socialistas de resentidos del PSOE, populistas de baba y tontos varios, incluyendo a Pedro Sánchez, para concluir proponiendo que liberemos a los españoles atrapados en el laberinto catalán y hagamos frente a esos catetos con “estelada”: Libertad para España! ¡Freedom for Spain!

Lunes 3 de septiembre, en el mismo periódico, esta vez en un artículo firmado por Pablo Montes bajo el título No son mis hermanos, el autor narraba su viaje a Eslovenia y Croacia donde, parece ser, ser cruzó con algunas personas que le desagradaron porque lucían lazos amarillos y pegatinas que, en su opinión, cito textualmente, los convertían en auténticos payasos en el sentido más despectivo del término. Afirma también que paso un mal rato: Estuve a punto de vomitar al cruzarme con un individuo entrado en años que portaba una mochila cubierta con la estelada. Y, como no podía ser de otra manera –Dios los cría y ellos se juntan - coincide con el Sr. García-Regalado al sentenciar que: Esta gentuza no es compatriota mía.

Aquellos que no sigue habitualmente La Gaceta podrían pensar que estos artículos reflejan su línea editorial[i], pero afortunadamente no es así. Junto a los textos citados, podemos leer interesantes aportaciones de Santiago Juanes, Paco Novelty o Manuel Alcántara que seguro nunca hubieran firmado artículos como los escritos por los señores García-Regalado y Montes. Por tanto, espero y deseo que se trate de casos aislados.

Yo también estoy muy harto del tema catalán, por distintas razones, y también lo he escrito; y también estoy convencido de que Cataluña forma parte de España, pero de eso a insultar y agredir, aunque sólo sea verbalmente, a toda una región hay un abismo ¿Qué diferencia las palabras de los señores García-Regalado y Montes de las de aquellos contra los que con tanto encono arremeten? No aportan ningún argumento serio para oponerse al nacionalismo de Torras o Puigdemont, no proponen ninguna solución viable, se limitan a lanzar soflamas y peroratas tan poco ocurrentes como las de aquellos a quienes critican. Lamentable.

En algún lugar leí que el insulto es el arma de los ignorantes para defender su incapacidad de dialogar, y desde luego en esta cuestión – también en otras muchas - hace falta más dialogo menos insulto, más responsabilidad y menos improperio. Añadir más leña al fuego ofendiendo y vejando a más de 7,5 millones de personas entre las que hay opiniones para todos los gusto, además de no aporta nada, crispar más un ambiente ya enrarecido.

No negaré que me ha tentado aplicarles a los señores García-Regalado y Montes algunas de las lindezas con las que ello obsequian a los catalanes, pero no lo haré porque me guste o no ellos sí son compatriotas míos.

No sé si sus palabras pueden constituir un delito de injurias[ii], en cualquier caso dan muestras de una pésima educación y un sectarismo impropio de quienes tiene cierta voz pública.  

Diógenes, el filósofo griego, ya advertía que el insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe. Si sus únicas contribuciones al “temita” catalán van a continuar siendo el insulto y la burla, si su intención es continuar manteniendo una manifiesta falta de respeto y la irresponsabilidad de incendiar en una cuestión, ya muy caliente, yo, por su puesto sin acritud, sólo les pediría una cosa: Cállense. Señores, por favor cállense.

 

[i] Conjunto de principios y valores por los que se rige la actividad periodística de un medio de comunicación.

[ii] Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Artículo 208: Es injuria la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.